«PEQUEÑA MISS SUMO»

por | Jun 23, 2021 | PASIÓN, ÚLTIMO POSTEO

Diosas Olímpicas - «PEQUEÑA MISS SUMO»

PRIMERA PARADA

“–Quiero tiempo para mí.

–Olga, pero el tiempo no existe.

–Bueno, entonces quiero un ciclo para mí.

–¿Y qué harás con él? ¿o dentro de él?

–Escribiré.

–Ya lo haces.

–Más. Sin prisa y sin pensar…”

Así empecé hace poco un texto de esos que me pongo a escribir cuando me urgen las letras. Dime, ¿tú también te haces muchas preguntas y encuentras a tu «yo» con la pluma? Hoy te lo comparto porque quiero retomar eso que solía hacer cuando recién abrí este blog: Estar en contacto contigo y platicarte cómo pienso el deporte femenino.

¿Cómo has estado? Sé que te debo muchas pero muchas letras de lo que he visto y vivido últimamente, pero te confieso que nada más pasen mis nubes de este mes, me aplicaré.

Si te late, recomencemos esta relación con tus letras. ¿Qué te parece si me escribes una carta de cómo has vivido tú tus deportes? Si lo practicas ¿qué nuevas experiencias has cruzado? Si lo ves ¿a qué nuevas aficiones de has apegado? Si lo lees ¿qué te ha llegado? En fin, creo que podemos divertirnos mucho leyéndonos.

También quiero recomenzar recomendándote un peculiar corto que vi el otro día con Tlatoani, mi pareja. Solemos tener como espacio para nosotros (sin críos pues) un momento por las noches para ver alguna serie, película, documental o contenido que nos guste.

El lunes elegimos Pequeña Miss Sumo. Y quedamos gratamente satisfechos.

RESEÑA PEQUEÑA MISS SUMO

El deporte nacional en Japón es el sumo. Pero solo para los hombres. A las mujeres no se les permite pisar el tatami y practicarlo de manera profesional pues se considera que se convierten en “impuras”.

El sumo puede describirse como una disciplina brutal, pero extrañamente elegante, incluso exótica. Dos oponentes descalzos tienen que enfrentarse para forzar a su rival a salirse del ring o que cualquier parte de su cuerpo toque el piso más allá de las plantas de los pies. Se requiere fuerza y persistencia, intenso trabajo.

Hiyori Kon es la protagonista de “Pequeña Miss Sumo”, un corto que nos muestra (primero) el recorrido de la joven veinteañera, sonriente, fuerte y amante del sumo –cuya disciplina practica desde la infancia e incluso vence a niños–, y luego, su valentía para participar en las competencias como el Campeonato Mundial de Sumo en Taiwán y enfrentar a competidoras que le sacan ¡hasta una cabeza de estatura!

Contra la tradición y el estigma

Hiyori forma parte de las 300 luchadoras de sumo que aproximadamente existen en su país y que tienen prohibido ser profesionales en el sumo. De hecho, de acuerdo con la “tradición”, ellas son forzadas a retirarse a los 21, mientras que los hombres pueden competir hasta los treinta. Un sexismo irracional.

Ella es la elegida para cuestionar claramente a una sociedad que relaciona la “impureza” de las mujeres con su ciclo menstrual, un acto político que confronta más de dos mil 500 años de historia donde irónicamente figura una mujer como la fundadora: La diosa Amaterasu.

Según el Kojiki, hace unos 2.500 años, Takemikazuchi, el dios del trueno y de la espada, fue enviado por la diosa Amaterasu para enfrentarse a Takeminakata, divinidad asociada a la guerra, con el objetivo de pacificar Japón”. Los orígenes del sumo, arte marcial y tradición

El “área de lucha sagrada” no intimida a Hiyori, su trabajo va más allá de levantar el perfil de las peleadoras que participan en este deporte, pues declara estar interesada en temas de perspectiva de género con el fin de darse aún más explicaciones de por qué a las mujeres como ella se les niegan estas oportunidades.

Cualquier persona empática, comprenderá la osadía de Hiyori y se enganchará con el ojo artístico de Matthew Kay. Si lo ves, me encantaría saber qué te pareció, ¡escríbeme!

PLATAFORMA: NETFLIX.

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