LA FUERZA DE LOS TURBANTES EN TOKIO 2020

por | Ago 14, 2021 | TOKIO 2020, ÚLTIMO POSTEO

Diosas Olímpicas - LA FUERZA DE LOS TURBANTES EN TOKIO 2020
MEDALLISTAS ECUADOR

Una niña, sobrina de Paola Cabezas, única mujer afrodescendiente en la Asamblea Nacional Ecuatoriana, miró por televisión la premiación de halterofilia femenil en Tokio 2020 y expresó emocionada: “tía, la campeona tiene nuestro pelo” y en la pantalla se coronaba con medalla de oro a Neisi Dajomes. Ecuatoriana, hija de refugiados colombianos, Neisi se convirtió en la primera mujer en darle una medalla de oro a su país.

Al subirse a lo más alto del podio, el turbante lució alrededor de su cabello, mismo con el cual compitió y que ha presentado en diversas ocasiones; no es una mascada o un moño, como se le ha nombrado en algunos medios, es más especial: Guarda el significado de lucha y reivindicación para las personas afrodescendientes.

Los turbantes derivan de las hermosas telas que adornaban las cabezas de mujeres en el antiguo Egipto y el África subsahariana. Luego, fueron un instrumento de represión y racismo utilizado por las personas blancas para obligar a que las esclavas negras los portaran con el fin de resaltar su “inferioridad”.

“¿Por qué estamos dispuestas a transformar una característica física en función de un sistema que nos ha presentado sólo una forma de ser hermosas?”, planteó la periodista y activista colombiana Edna Liliana Valencia. El uso que actualmente dan las mujeres afrodescendientes a los turbantes es el eco de la lucha por romper con los estereotipos de belleza eurocéntrica que por muchos años orillaron a mujeres de cabello crespo a someterse a alaciadores químicos. Este tipo de cabello rizado era asociado a la pobreza, la falta de higiene, lo “feo”. Y por tales razones había que ocultarlo.

Observar deportistas afrodescendientes en encuentros de la talla de los Juegos Olímpicos trasciende y alimenta la lucha de las mujeres negras que encuentran en el uso del turbante una forma más de resistir e identificarse. En Tokio 2020 Ecuador sobresalió. Además de Neisi, la pesista Tamara Salazar, oriunda de la provincia del Carchi, dio medalla de plata al país. Lo mejor: también portó un turbante y dejó semisuelto su rizado cabello durante la competencia y premiación.

Presenciar los triunfos de las mujeres afrodescendientes que no intentan entrar en el modelo de belleza hegemónico brinda referentes para las niñas que sueñan con ser deportistas (o cualquier otra cosa) pero jamás han logrado identificarse con los modelos de personas exitosas que siempre son de piel blanca.

“Las mujeres nunca hemos podido usar gorros de piscina porque están diseñados para los cabellos lisos. Eso convierte el cabello afro en un símbolo de resistencia. De hecho, le diríamos simplemente “cabello”, como con las mujeres lisas, si no fuera por el rechazo que sufrimos”, recalcó Valencia. De ahí el peso de lo que Paola Cabezas dijo al mundo al compartir la emoción de su pequeña sobrina.

Cuando una afroamericana decide rechazar los productos químicos y comienza a mostrar su cabello al natural, se dice que comienza un viaje.  El de Neisi y Tamara las llevó hasta Japón y seguirá encontrando caminos.

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