LA COMPETENCIA MÁS IMPORTANTE DE SIMONE BILES

por | Jul 29, 2021 | Amateur, Basquetbol, ESPECIALES, Salud, Tenis, TOKIO 2020, ÚLTIMO POSTEO

Diosas Olímpicas - LA COMPETENCIA MÁS IMPORTANTE DE SIMONE BILES
Simone Biles

LA COMPETENCIA MÁS IMPORTANTE DE SIMONE BILES

Tres atletas estrellas en sus disciplinas y relacionadas a Tokio 2020 pararon –de una u otra forma—para tomar valor y enfrentar a su aterrador y máximo rival: La salud mental. Se trata de la basquetbolista australiana Liz Cambage, la tenista japonesa Naomi Osaka y la gimnasta estadounidense Simone Biles.

Las críticas les llovieron “está sana, es rica entonces ¿en dónde está la presión?” comentó el extenista Boris Becker sobre Naomi o “la presión es un privilegio” dijo esta semana Novak Djokovic sobre la gimnasta Simone.

Esta es la historia de las tres atletas que han abierto el telón directo a sus vidas íntimas y con el fin de gritarle al mundo que la presión no es para todas, ni todos.

BASQUETBOL

La basquetbolista , Liz Cambage, que juega para las Opals (equipo australiano), anunció su decisión de retirarse de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 por las consecuencias que tendría para su salud mental y por el hecho de pensar en someterse a un nuevo aislamiento para perseguir la justa olímpica.

«No es un secreto que en el pasado sufrí con mi salud mental y recientemente he estado preocupada sobre lo que supondría afrontar unos Juegos Olímpicos de ‘burbuja’. Sinceramente, me parece aterrador.

El mes pasado he estado sufriendo ataques de pánico, sin dormir ni comer«… dijo la basquetbolista de las Vegas Aces de la WNBA y cuatro veces All Star de la WNBA.

En efecto su situación no es un secreto. Hace dos años ella misma se sinceró en The Players Tribune: “¿Están listas las personas realmente para hablar sobre cómo, a partir de los 15 años, me emborrachaba algunas noches? ¿O que me desperté en ocasiones con una intravenosa en mi brazo, después de un fin de semana de fiesta, sin poder recordar nada? ¿O que mi primer intento de sobriedad fue a los 18 años?”. 

Hija de padre nigeriano y madre australiana, Cambage reconoció que para estar en los Juegos Olímpicos debería gozar de su mejor estado mental y físico, pero no es así.

De hecho,  hoy a la edad de 29, depender de medicamentos para controlar la ansiedad es una realidad y, especialmente, si enfrente tiene el reto de “entrar a la competencia en el escenario deportivo más grande del mundo”. Si los demonios están dentro de la habitación, es la única forma de hacerse su amiga.

La atleta que nació en Londres expresó: “Me rompe el corazón anunciar que me retiro de los Juegos Olímpicos, pero creo que es lo mejor para las Opals (con quienes ganó medalla de bronce en Londres 2012) y para mí. Les deseo la mejor de las suertes en Tokio y espero que sigan adelante y ganen una medalla de oro. Luz y amor”.

La conexión entre la mujer de 2, 03 de estatura y Simone Biles, es precisamente el juego de la salud mental.

GIMNASIA


La estrella olímpica de gimnasia para EU, Simone Biles, también habla de lidiar con demonios y problemas mentales. Fue por eso que le dijo “no” a la final de gimnasia por equipos en Tokio 2020. Tras fallar en un salto ante las miradas del mundo, Simone se expresó como suele hacerlo desde que regresó de Río 2016 (y para denunciar abuso físico y emocional al exmédico del equipo de gimnasia, Larry Nassar):

“Desde que entro a escena, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y n comprometer mi salud y mi bienestar”.

Mientras la prensa esperaba obtener piruetas de Simone Biles, ella se dedicó a dejar claro que protegerse del entorno que la rodea, aunque la aleje del podio, será lo único que hará si así le place.

“Después de la actuación que hice, no quería entrar en ninguno de los otros eventos cuestionándome, así que pensé que era mejor si saba un paso atrás y dejaba que estas chicas salieran e hicieran el trabajo” dijo par el USA Today.

Y aunque Simone no está sola, pues recibió el apoyo de múltiples atletas, su decisión de retirarse, es un acto que para otros pareciera pura rebeldía sin argumento o falta de sentido profesional. A propósito el tenista Novak Djokovic, el número uno del mundo del tenis declaró:

«Sin presión no habría deporte profesional. Si ansías ser el mejor en tu deporte debes aprender a hacer frente a la presión. Y cómo hacer frente a esos momentos en la pista, pero también fuera de ella».

A la mejor gimnasta de todos los tiempos en EU, le da igual si para Djokovic la presión es un “privilegio” o no, ella sabe que los fantasmas están cerca y sus estrategias para enfrentarlos no tendrían por qué ser las mismas:

“No fue un día fácil, ni el mejor, pero lo superé. Realmente siento que a veces tengo el peso del mundo sobre mis hombros. Sé que lo olvido y hago que parezca que la presión no me afecta, pero maldita sea, a veces es difícil”.

La gimnasta que dejó a Nike por Athleta, una marca de menor estatus que el monstruo de la palomita porque se asemejaba más a sus intereses, adelantó que su participación en Tokio 2020 dependerá de su estado mental y una vez más mandó un fuerte mensaje para quienes todavía no entienden cuál es su competencia más difícil:

“Físicamente, me siento bien, estoy en forma. Emocionalmente, eso varía según el momento. Venir aquí a los Juegos Olímpicos y ser la estrella principal no es una hazaña fácil, así que estamos tratando de hacerlo un día a la vez y ya veremos”.

Simone ganó cuatro oros en Río 2016 y 1 bronce. Su capacidad no está en duda. La reflexión debería ir hacia la vulnerabilidad a la que está expuesta igual que Liz y atletas como la tenista Naomi Osaka.

NAOMI OSAKA

La atleta femenina mejor pagada del mundo, se retiró en la segunda ronda del Abierto de Francia de este año, después de un enfrentamiento con los oficiales del torneo tras anunciar que no participaría en dar entrevistas posteriores al partido de Roland Garros pues deseaba “proteger su salud mental”.

La mayoría de sus seguidores lo entendió. Pero igual que con Simone Biles, las críticas llegaron: “Está sana, es rica entonces ¿en dónde está la presión?” comentó el extenista Boris Becker.

La decisión le costó 15 mil dólares a la cuatro veces campeona de Grand Slam.

Naomi declaró llevaba un tiempo lidiando con problemas psicológicos y que iba a hacer una pausa, necesitaba tiempo con sus familiares y amigos. Sin saberlo, sus palabras hicieron eco en las de Simone Biles.

De acuerdo al NY Times, la gimnasta declaró en entrevista telefónica (una semana antes de que partiera para los Juegos Olímpicos de Tokio), respecto a cuál era el momento más feliz de su carrera: “Con sinceridad, tal vez mi tiempo libre”.

Simone, Naomi y Liz han desobedecido a una estructura deportiva que las observa fijamente porque, sabe, tienen influencia. Y con ese poder, lograron poner por primera plana un debate que se trataba solo en la oficina de los coaches.

La vulnerabilidad relacionada a la salud mental por la que las tres atraviesan nos concierne a todas las personas. Antes que atletas, son seres humanas.

COMPARTE ESTA NOTA

SÍGUENOS

BUSCAR

CATEGORÍAS