ALE OROZCO: «HAN SIDO AÑOS DE MONTAÑA RUSA»

por | May 4, 2021 | Amateur, Noticias, Olímpicos

Diosas Olímpicas - ALE OROZCO: «HAN SIDO AÑOS DE MONTAÑA RUSA»
Gaby Agúndez y Alejandra Orozco
Fotografias:

“Que cada día sume en algo, que cada día sea el hoy para trabajar para mañana… creo mucho en eso de, ‘lo que siembras, va a tener su fruto’”.

La vida en pandemia es como subirse a una montaña rusa: Postergar el sueño de competir para unos Juegos Olímpicos por el Covid-19, parecía algo contra lo que nada podían hacer Alejandra Orozco y Gabriela Agúndez, las clavadistas mexicanas que desde hace cinco años se entrenan para cumplir su sueño en Tokio, y que esta semana ganaron la plaza olímpica en plataforma 10 metros femenil durante la Copa Del Mundo de Clavados FINA 2021.

Pero las pendientes de subida y bajada en este último año, parecían estar hechas para provocarles más vibraciones en el cuerpo que sus propios clavados: El entrenador de la bajacaliforniana Gaby Agúndez falleció, Alejandra se contagió de Covid –igual que su familia–; el gimnasio del CODE Jalisco (su lugar de entrenamiento), se incendió y se pospuso la Copa Mundial en la que recién ganaron la plaza.

“Ahora juntas en Guadalajara no quitamos el dedo del renglón, sabíamos que había oportunidad y posibilidad… Teníamos que mostrarnos al mundo como una nueva pareja que quería llegar a Tokio. Han sido unos años de montaña rusa, de emociones y resultados, pero siempre al pie del cañón, siempre juntas. Somos una pareja muy sólida que se ha consolidado a nivel nacional y a nivel internacional y eso nos ha ayudado para estar hoy en las ocho clasificadas y finalistas hacia Juegos Olímpicos”, comentó en conferencia de prensa vía zoom Alejandra Orozco, medallista de plata (sincronizados) en Londres 2012 y quien compite por sus terceros Juegos Olímpicos.

Esperar seis horas antes de poder salir del aeropuerto para poder competir, pasar varias pruebas, papeleos, comer en la habitación, son algunos de los protocolos que la joven pareja ha presenciado durante su estancia en Tokio, un preludio de lo que la medallista considera serán los Juegos Olímpicos:

“… (son) unos siete filtros. Estamos acostumbradas a que es migración, recoges las maletas y así, pero ahora fueron (áreas) de salud, pruebas y más pruebas, más papeleo y más seguridad de dónde te ibas a quedar, cómo te ibas a trasladar al evento, etcétera.

Cuando salimos del aeropuerto ha sido hotel, instalarnos en las habitaciones, ya estaba el horario fijo para los entrenamientos. Llegamos a nuestras habitaciones (son como pasillos por país), no te puedes juntar con el resto, ni los demás países.

En medio de dichos corredores donde están los elevadores nos dan la comida (que te llevas a tu cuarto), es donde tienes los alimentos».

Pareciera que el ejercicio de estar a prueba, se ha extendido fuera de la alberca: «Para los elevadores hay una persona que hace que suban y bajen y así no cruzarnos. Los horarios de los autobuses están muy establecidos, ciertas personas, cierta cantidad de atletas nos vamos a la alberca, la llegada es igual: áreas específicas, ciertos atletas, cierta cantidad, horarios muy específicos para el entrenamiento previo a las competencias.  Ahorita también las competencias por prueba (femenil o varonil).

Es algo a lo que no estábamos acostumbradas, antes tú por país te organizabas… no era tan estricto ese momento, ni convivir tanto con los de tu propia nación o tener que estar en las áreas de tu cuarto, es algo nuevo, pero sabemos que es parte de todo”.

Por eso, para Alejandra Tokio es una posibilidad más cercana que nunca: “Me quedo con esa seguridad o con esa esperanza… estoy con la confianza de que todo va a solucionarse. Japón es una potencia mundial y va a resolver esa situación”, comentó.

EN CRECIMIENTO

Las clavadistas pasaron las preliminares en primer lugar. La pendiente de su montaña rusa va de subida: “Ahora que lo vemos tan tangible es emocionante, ya probamos a los jueces, nos felicitaron, vieron esa mejoría… es una motivación para llegar a Juegos Olímpicos”.

El vértigo sigue en ascenso. A pesar de que padeció el Covid de manera “leve, estable” Alejandra se mostró agradecida por haber estado acompañada de su doctora Andrea Campos.

“Mi preocupación más grande fue mi familia, sí viví esa situación muy de cerca. Mi mamá se enfermó al mismo tiempo que yo, mi papá se contagió, sufre EPOC, de hecho él ya desde hace un año vive con respirador, entonces sí fue una situación también que me tocó vivir de cerca que a pesar de que yo lo tenía leve, el verlos a ellos grave sí quieras o no es una preocupación muy fuerte en lo personal».

Fue gracias a ese seguimiento que Alejandra pudo pasar el virus más tranquila, no sin sentir el vértigo continuo de la montaña rusa «hasta ahorita no ha habido secuelas de ninguno, creo que también me siento afortunada en esa parte, claro que también hubo momento de miedo e incertidumbre, no saber qué nos podía pasar, si cómo iba a regresar, cómo iba a estar la situación, pero bueno para mí fue leve afortunadamente mis padres un poco más fuerte pero pudimos salir».

Saber controlar las emociones, es parte del crecimiento y Alejandra lo sabe. Y para trabajar en equipo es necesario empezar por sí misma:

“Creo que ha sido más personal, más allá de un crecimiento doloroso, creo que ha sido un crecimiento de abrir los ojos en muchos sentidos, de madurar…

Para mí después de Londres fue como ver la otra cara de la moneda de muchas situaciones, fue como crecer muy rápido, fue como llevar mi historia al revés, le preguntaba mucho a los demás atletas, “cómo hago esto o cómo vivo esto”, y todos me decían “es que no sé porque yo eso lo viví a los veintitantos a tu edad nunca me imaginé que iba a pasar eso”.

Como cualquier heroína, Alejandra tuvo que transformar sus preguntas en respuestas por y para sí misma. «Sí me tocó trabajo el tener que hacer mi propio camino, mi propia historia, tener que tomar mis propias decisiones, como todos nos hemos equivocado, pero eso a tener ese crecimiento, ahora junto con Gaby, creo que a ella le está tocando una historia que ha trabajado, tiene muchísimos años queriendo llegar a este sueño, entonces lo que yo le puedo aportar o sumar, pero también me gusta que ella esté creando su camino, que esté creando su historia, porque al final sí puedes dar consejos, opiniones y herramientas pero ningún camino es igual, ninguna experiencia es igual, todos vivimos situaciones diferentes y sí muchas las vivimos acompañadas, pero muchas también las tenemos personales.

Creo que ese crecimiento tanto como equipo dentro fuera de la alberca, pero también ese crecimiento personal es lo que nos ha ayudado a dar extra en la alberca».

Tras la pandemia, Alejandra encontró en su camino otras pistas de sus propias fortalezas: «Eso de valorar me queda muy claro, sí es algo que he visto más desde hace un tiempo para acá, pero también como no sé ver las cosas desde otra perspectiva, soñar más, creer más, confiar más, ser más yo, vivir momentos… He estado a punto de tener situaciones muy complicadas familiarmente y aún así ves las cosas desde otro ángulo, una sonrisa, no se, para mí es un crecimiento personal”.

La montaña rusa sigue su curso y el boleto está pagado. No hay manera de bajarse, solo de esperar la siguiente pendiente.

AUTOR

<a href="https://diosasolimpicas.com/author/olgatrujillo/" target="_self">Olga Trujillo</a>

Olga Trujillo

Periodista deportiva mexicana. Directora Técnica de Diosas Olímpicas (desde el 2012). Mis horas en el guionismo y en empujar a interesadas en coberturas de mujeres y deportes. FCPyS, UNAM. TT @olga_trujas

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