EDINA ALVES HACE HISTORIA EN EL MUNDIAL DE CLUBES

Este fin de semana más mujeres hicieron historia en el deporte: conquistaron nuevos espacios siendo juezas en partidos importantes a nivel mundial.

En esta ocasión, el balompié no se quedó atrás y gracias a la preparación de Edina Alves, Neuza Back y Mariana de Almeida, la FIFA las eligió para ser árbitras en la Copa Mundial de Clubes Qatar 2020.

Este extraordinario trío arbitral se le vio en el encuentro por el quinto lugar del Mundial entre el Ulsan Hyundai (coreano) y el Al Duhail (catarí), donde este último ganó tres goles a uno.

Citando a medios deportivos, este «fue un hecho sin precedentes. Un hito histórico en el futbol masculino de la FIFA. La terna forma parte por primera vez de la relación de árbitros en un Mundial masculino, aunque sea de clubes. Algo que nunca antes había sucedido».

LA PRIMERA ÁRBITRA ELEGIDA POR LA FIFA

El pasado jueves, Edina Alves fue la cuarta árbitra en el partido donde el equipo mexicano Tigres le ganó a Usan Hyundai. Y este fin de semana dio un paso gigantesco, conquistó un espacio más: la brasileña se convirtió en la primera jueza elegida por la FIFA para dirigir un encuentro en un torneo internacional masculino.

Su más grande sueño se cumplió.

HISTORIA DEPORTIVA DE EDINA ALVES

Claro, como en todas las historias siempre de haber un antes y un después, un sacrificio y una recompensa. Y la de Edina Alves inicia a temprana edad. Antes de ser pionera en la Copa Mundial de Clubes, superó grandes obstáculos.

Su inicio fue bastante difícil.

Edina Alves nació el 10 de enero de 1980 en Goioerê, estado de Paraná, en Brasil.

De acuerdo con la entrevista hecha por la FIFA, Edina Alves comenzó en el mundo del fútbol sala –parecido al balompié, pero con algunas reglas y tácticas del waterpolo y baloncesto; cada equipo debe estar compuesto por 5 jugadores en los que debe haber un arquero en cada equipo–.

«Representé al condado en el futbol sala. Pero es un condado pequeño en medio de la nada: en los 90, convertirse en futbolista no era una posibilidad».

Incursionó en el mundo del arbitraje a los 19 años y, como todas, para foguearse fue en el sector amateur.

«El padre de mi amigo me invitó a probar como árbitra asistente en un juego amateur. Inmediatamente, me enamoré de la adrenalina involucrada en oficiar un partido de fútbol. En ese momento supe que oficiar era mi vida».

Y como en la historia de muchas mujeres en el deporte, la economía fue un gran obstáculo. Tuvo que dividirse en tres actividades para poder cumplir su más grande sueño.

«Solicité rápidamente hacer un curso de arbitraje, pero era caro y no tenía dinero. Todos me decían que lo olvidara, que el fútbol no era para mujeres, pero yo estaba dispuesta a hacer cualquier cosa«.

«Estudiaba por la noche para convertirme en maestra de educación física y estaba entrenando para árbitra por las tardes, así que necesitaba un trabajo que pudiera comenzar temprano. Llenar bolsas de tierra en el vivero de semillas encajaba perfectamente. Empezaba a trabajar temprano, me apresuraba a entrenar por la tarde y luego iba a la escuela. Por supuesto que fue agotador, pero todos los días llenaba esas bolsas de tierra y pensaba: «esto me va a ayudar a hacer lo que más quiero: partidos de futbol de árbitros». Lo hice durante casi dos años porque todo resultó ser más caro de lo que imaginaba».

Sus esfuerzos dieron resultados. Edina Alves comenzó a hacerse cargo de los partidos escolares y luego de los partidos de aficionados en el estado de Paraná. Y sin dejar de estudiar, se entrenó para convertirse en árbitra de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF).

«El director de arbitraje estatal me llamó y me dijo que había sido seleccionada para realizar el examen de aptitud física de la CBF. Estaba muy emocionada. Me había puesto en buena forma para aprobar no sólo el examen de aptitud física de las mujeres, sino también el de los hombres, así que sabía que lo aprobaría. Pero luego me explicó que iba a ser árbitra asistente. Cada estado podía enviar a tres personas para que se probaran, una como árbitro principal y dos como árbitros asistentes».

Al saber que no iría como árbitra principal, su sueño se retrasó y mucho más de lo que creyó. Al siguiente año tuvo un accidente trágico donde casi pierde la vida, pero su amor al fútbol y al arbitraje fueron más fuertes que el dolor.

«Casi muero. Estuve en cuidados intensivos durante cuatro días […] El futbol me inspiró a superarlo. Todo en lo que podía pensar era en arbitrar un partido. Es lo primero que pregunté. Los médicos dijeron que no podría durante mucho, mucho tiempo, pero seguí insistiéndole a mi jefe para que me diera un juego y finalmente cedió. Tres meses después del accidente volví a arbitrar».

Así pasaron días, meses e incluso años. No pasaba de asistente a central.

«Como ya era aspirante a árbitra asistente de la FIFA, tendría que empezar de cero, estudiar y entrenar para ser árbitra principal. Pensaron que me desanimaría, pero no lo pensé dos veces».

El cambio de silbante asistente a central tardó y en esa transición, su colega Neuza Back fue clave.

«Neuza sugirió mi nombre en 2014, ella y yo sabíamos que todo lo que quería era ser el árbitra principal».

Y, en definitiva, valió la pena, pues cinco años después, en mayo de 2019, Edina se convirtió en la primera mujer en arbitrar un juego masculino de la máxima categoría en Brasil.

Además, en ese mismo mes voló junto con Neuza Back para trabajar en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019, donde pitó la semifinal entre Estados Unidos e Inglaterra.

 

Edina Alves puede presumir de tener una notable experiencia tanto en el futbol protagonizado por mujeres como por hombres, este último siendo un espacio difícil, pero no imposible de acceder.

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