CORI GAUFF: LLÁMENLA COMO QUIERAN

Hace aproximadamente 400 años, mujeres africanas en Colombia dibujaron montes, ríos y senderos con las trenzas de sus compañeras. Esos mapas se convirtieron en sigilosos mensajes y rutas de escape para los esclavos. Su cabello tejía el camino hacia la libertad.

Ahora, sobre una cancha de tenis, una joven estadounidense de 16 años recoge sus trenzas antes de cada partido y juega con la precisión de quien aprendió el camino. Su nombre es Cori Gauff, a quien sus padres, ambos con pasado deportivo, apoyan desde las gradas portando playeras con la leyenda “Call me Coco” (“Llámame Coco”), sobrenombre que se puede leer hasta en su calzado.

“Esto es mejor que ir a la ducha y llorar ahí. La gente debe saber cómo te sientes”, aconseja Naomi Osaka a Gauff, cuya carrera deportiva despegó a los 15 años, mucho antes de lo dictado por las reglas. Decir que es la persona más joven en clasificar a un torneo de Wimbledon, campeona de un Grand Slam Junior e incluso vencedora ante Venus Williams en primera ronda del Grand Slam inglés, no son sólo datos sino pasos para alguien cuyo objetivo es ser la número uno del mundo, además de poder conocer a Beyoncé algún día.

Aquella niña que a los seis años inició su camino golpeando una pelota de tenis contra la puerta de su garaje, recibió en el año 2019 una invitación fuera de las normas para jugar el US Open, donde llegó hasta la tercera ronda.

Pero Coco no solo es joven. La originaria de Atlanta recibe un legado femenino que ha ido en busca de modificar la estructura misógina del tenis. Billie Jean King visibilizó el problema de género al retar a un hombre tenista a un juego y ganar; Serena Williams, ganadora de 23 torneos Grand Slam, es madre y al mismo tiempo demuestra que puede continuar con su carrera deportiva; Naomi Osaka se detiene a abrazar y aconsejar a sus rivales al término de un partido, a demostrar su apoyo y admiración. Y todo para que después de disputar un gran partido contra la número uno del mundo, Gauff pueda llorar frente a una multitud sin sentirse fracasada o débil.

Ella es el referente de muchas niñas, sobretodo afroamericanas, que deciden tomar una raqueta por primera vez. Incluso, tal y como lo cuenta en una entrevista, el club donde entrena pasó de tener mayor afluencia masculina a femenina y todo gracias a ella, le aseguró su entrenador.

Dedicarse al deporte no siempre ha sido el sueño ideal para Cori, quien confesó en el portal Behind the Racquet haber entrado en depresión un año por no llevar una vida “normal” como sus compañeros y compañeras de escuela. Después de una etapa confusa acompañada de mucho llanto, decidió que el problema no era el tenis y que empezaría a jugar para ella y no para el resto de las personas. Aceptar quién es le ha dado calma para triunfar en la cancha. Su objetivo en el año 2019 era posicionarse entre las mejores 100 del mundo, hoy es la número 52.

El pasado 21 de febrero ganó la ronda previa de calificación del torneo WTA 500 de Adelaida, que se celebrará a finales del mes. Con esto sigue sumando puntos a su ranking.

Tal y como dice la campaña de New Balance que ella encabeza: llámenla joven, llámenla ambiciosa, llámenla como quieran.

¡Qué importa! Todo quedará ahogado al unísono de ¡Coco! mientras sus trenzas siguen marcando el camino.

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