EL DEPORTE, LA MEJOR ESCUELA PARA JAQUELINE VITTE

Las historias de éxito también se cuentan, el deporte es una forma de superación para niñas, jóvenes, mujeres que encuentran en él un camino para su desarrollo, tal es el caso de Jacqueline Vitte, quien por 15 años ha dedicado su vida al deporte, en especial al atletismo, aunque ahora es una aventura en el futbol francés la que ha tomado protagonismo en sus días.

Vitte estudió en la Universidad de las Américas de Puebla (UDLAP), precisamente gracias a una beca deportiva, la licenciatura de Administración de Hoteles y Restaurantes, y también la maestría en Administración de Empresas. Ganó medallas en torneos nacionales desde el 2008 hasta el 2015, competencias en las que además, ella era la capitana del equipo de atletismo. Sin embargo, no sólo correr la llenaba de vida, pues cuando era más pequeña, tuvo su historia con el balompié.

“Empecé en el atletismo a los 10 años, con mi primera Olimpiada Nacional, desde pequeña entrené atletismo a morir, pero siempre me gustó el futbol, de adolescente quise hacer las dos cosas, pero mi entrenador me pidió que decidiera y me fui del lado de las pistas (…) el futbol lo dejé un poco más divertirme, de vez en cuando jugaba futbol rápido mientras estaba en la Universidad, pero era por placer”.

Jacqueline buscó una nueva vida en Francia, donde ahora ejerce su carrera, pues trabaja en el Hotel Boutique en Bordeaux; ahí notó que el balompié tiene mucha difusión y una forma de organización destacada, aun en la división en la que ella jugará que, como lo explica, sería algo así como una Tercera División. Por esa razón, decidió enviar su currículum, pues quería volver al deporte de alto rendimiento; fue el FC Gradignan el que le abrió las puertas.

A sabiendas que a sus 30 años, comenzar una carrera en el futbol es difícil, no tiene miedo de afrontarlo. «Cuando quieres algo, no hay edad para intentarlo”.

Este club no otorga sueldos a sus jugadoras, pues no es parte del circuito profesional, pero el trato a sus futbolistas es de total seriedad, en cuanto al apoyo en viáticos, uniformes, canchas de entrenamiento y cualquier tipo de apoyo para que puedan desenvolverse en la cancha.

El deporte sí es para mujeres

La participación de las mujeres en los deportes se potenció en la década de los años 70, en Europa y Estados Unidos, las niñas y jóvenes empezaron a mostrar interés por diferentes disciplinas, como la gimnasia, gracias a referentes como Nadia Comaneci, y también en el futbol, quizá más impulsadas porque fue la década en la que los Mundiales varoniles tuvieron mayor difusión.

Este cambio repercutió en formar a mujeres más seguras, más confiadas y que reclamaban tomar espacios de los que habían sido relegadas, y en este sentido, la historia de Vitte lo refleja a la perfección.

“El deporte es la mejor escuela, me enseñó la disciplina, la constancia, me enseñó a perder, a ganar, a levantarme siempre que hubiese un obstáculo o una derrota (…) eso forja el carácter, porque son enseñanzas de vida (…)”.

Precisamente, explica que ahora que jugará futbol en un equipo que si bien no es de la Primera División profesional, sí se les trata de esa forma, con infraestructura y apoyo, tendrá el reto de hacer bien las cosas, en un deporte que conoce, pero que es muy diferente al atletismo, en donde brilló por 15 años.

“Tengo esa presión positiva de hacerlo bien, quiero intentar ser la mejor y darlo todo (…) la mentalidad deportiva y la madurez que te dan 15 años de alto rendimiento, te das cuenta lo importante del calentamiento, la comunicación, el prevenir lesiones, todo eso lo tomo como ventaja”.

En Jacqueline, el deporte nunca fue un espacio negado, por lo que su historia podría ser catalogada totalmente de éxito. “El deporte me ha traído las mejores lecciones, amistades, conocer gente por muchos lados (…) el deporte es uno de los mejores aspectos de mi vida, no cambiaría nada (…) gracias a él tuve una beca para licenciatura y después en una maestría, estoy muy agradecida por eso”.

Si se tratara de enviar un mensaje a las niñas y jóvenes que hoy sueñan con encontrar en el deporte una forma de vida, Vitte les dice:

“Si esto que estoy haciendo inspira a otros, es el mejor regalo y satisfacción, a esas niñas a las que pareciera que es complicado dedicarse al deporte, que las circunstancias no son las mejores, les diría que no dejen de soñar, de creer, que cuando trabajas de corazón, siempre habrá un resultado positivo, a veces no es tan rápido como quisiéramos, pero viene algo bueno (…) siempre la cabeza en alto, el mejor esfuerzo y no se rindan”.

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