«NUNCA IMAGINÉ LLEGAR A SER FUTBOLISTA»: HERNÁNDEZ

A veces poco se sabe de las jugadoras que hoy vemos ser figuras en la Liga MX Femenil, ¿cuál es su historia?, ¿qué metas persiguen?, ¿se hicieron con la Liga o más bien, ellas hicieron a la Liga? Por esa razón, en Diosas Olímpicas, a través de diferentes formatos, damos a conocer las historias que se han tejido antes y durante este torneo en el futbol femenil de nuestro país. La de hoy es Liliana Hernández, la dorsal número 24 de Monarcas Morelia.

Liliana Hernández comenzó a patear un balón desde los ocho años, en las calles de su natal Xalapa, Veracruz; a los 15, su talento comenzó a destacar en las ligas femeniles locales y en un par de ocasiones, le tocó defender la camiseta de Tiburonas Rojas, ese equipo amateur que participaba en la Liga Mayor Femenil, Copa Telmex y otros torneos que las mantuvieran activas. Cuando se enteró que habría una liga profesional, la adrenalina la invadió y se aventuró a intentar lo que, como ella, miles de futbolistas querían, ser aceptada en un club profesional.

Liliana trabajaba en una gasolinera y en diferentes oficios que pudieran mantenerla, “siempre he dicho que soy como Don Ramón, la mil oficios”, pero en cuanto supo de las diferentes visorías emprendió la aventura que hoy la tiene en tierras michoacanas.

Por la cercanía del equipo veracruzano, apostó por asistir a la visoría de este conjunto. “Investigué de las de Veracruz, faltaban dos días, me presenté y quedé, y la vida me cambió muchísimo porque nunca imaginé llegar a ser futbolista”. Su debut fue el 5 de agosto de 2017 en un Veracruz contra Pachuca; en su primer torneo con Tiburones Rojos, anotó tres goles, ante Pumas, Pachuca y América, por lo que pronto se convirtió en referente.

Sin embargo, el sueño se prolongó apenas hasta finales del 2019, dos años después de iniciado, pues la crisis económica del Club Veracruz comenzó a difundirse en todos los medios, crisis que resonó porque afectaba en gran medida a la rama varonil, pero que, por supuesto, terminó pegándole a las mujeres, quienes también sufrieron falta de pagos y poco apoyo en cuanto a las condiciones básicas para ejercer su profesión. El desenlace: la desaparición del club. “En lo personal, sí me pegó la situación porque yo estuve desde el inicio en Tiburones, fue difícil cuando nos dijeron que iba a desaparecer el equipo y todas sus filiales”.

Fue así como llegó la tarde aquel 11 de noviembre sobre la cancha del Estadio Morelos, el último partido de las escualas en el futbol mexicano: Liliana Hernández creyó que el sueño se le esfumaba, que no habría un mañana, que la aventura iniciada con Tiburones en la Liga Mx Femenil sería todo y que la desaparición del equipo pondría un alto a su carrera como futbolista. Aquel día, Veracruz se despidió del torneo con una derrota ante Monarcas, pero más allá del marcador, la derrota la vivían cada una de sus jugadoras, que a partir de ese momento tenía un futuro incierto.

Afortunadamente para Hernández, una llamada telefónica de ese mismo día le cambió la perspectiva. “Cuando terminó el partido, regresamos al hotel para cenar y entonces recibí una llamada de Filadelfo Rangel (DT de Monarcas), me dijo que estaba interesado en que formara parte de Morelia (…) cuando se acercaron de Monarcas, estuve muy emocionada, desde el principio, ya era otra institución donde las cosas iban a ser diferentes, lo vi como un paso adelante, en lo personal y en lo deportivo”.

Los goles de Liliana Hernández fueron claves en muchos partidos para Veracruz y en Monarcas tampoco ha sido la excepción, pues no ha tardado en hacerse presente y encajar en un equipo que pese a las altas y bajas, quiere mantenerse en la pelea por calificar a la liguilla.

“Viniendo para acá viajé de noche y ni siquiera pude dormir por el cambio que iba a significar en mi vida (…) yo nunca había venido a Morelia y cuando lo hice me gustó mucho, aunque no me imaginé que iba a ser mi casa; mis compañeras me recibieron bien y les dije que venía a hacer cosas grandes”.

Con 24 años, Hernández es una futbolista con olfato letal, con un bajo perfil en la Liga MX Femenil, acumula 16 goles, 13 de ellos con Tiburones Rojos y tres con su actual equipo. “Pensé ‘me puedo ir a otro club, ganar más dinero’, pero me decidí por el futbol, con Monarcas puedo ganar la liguilla, juegan muy bien, es el objetivo de todas, vamos partido a partido”.

En el Clausura 2020, Hernández ha jugado 780 minutos en nueve encuentros, en todos ha sido titular, y hasta ahora ha marcado tres goles, a Atlas, Necaxa y América. Entre sus aspiraciones están mantenerse el mayor tiempo posible en la liga profesional, prepararse en lo académico, pues aún no tiene una carrera universitaria, “por qué no pensar en ser directora técnica”, sentenció la veracruzana.

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