FUTBOLERA: HISTORIA DE LA MUJER Y EL DEPORTE EN AMÉRICA LATINA

Por Olga Trujillo

“Futbolera es una forma engañosa pero directa de referirse a una niña o una mujer que juega futbol o soccer. Las futboleras han desaparecido y reaparecido a lo largo de los siglos XX y XXI. Han sido, en su mayor parte, ignoradas en las historias populares de deportes y en la historia latinoamericana en general”. 

Una de las principales razones por las que me apasiona el tema de la mujer en los deportes sigue siendo porque, una vez que practiqué basquetbol a nivel universitario en las Pumas de la UNAM, deseaba espejear mis introspecciones con las historias de otras mujeres y conocer más sobre sus hazañas en las canchas.

Sin embargo, en mis búsquedas de libros para saborear cuando mis críos por fin lograban conciliar el sueño, me daba cuenta de que los estantes de las bibliotecas en México con temas relacionados estaban prácticamente vacíos. Por ejemplo, eran muy pocas las bibliografías que trataban sobre las historias de las medallistas olímpicas mexicanas. Quizá podías encontrarte algunas interesantes en El Libro Olímpico o el de Medallistas Olímpicos. Hubo otros como el de la historia de la YMCA, donde aún se leen antecedentes de los inicios del basquetbol. En la librería de deportes AGMEX, por Tasqueña, vi muchos libros de Valdano, de Villoro, de Galeano, en fin, libros enfocados en deportes practicados por hombres, pero nada sobre mujeres en los deportes y mucho menos con perspectiva de género. También recurrí a revistas FEM, donde conseguí interesantes artículos o bien indagué algunos trabajos de tesis (recientes) para encontrar un poco de futbol femenil que, por supuesto, seguía en la oscuridad.

Estoy hablando de hace casi ocho años, pero desde entonces, mucho ha pasado. Por eso cuando supe de Futbolera, la primera monografía de las mujeres en los deportes de América Latina, le hice un espacio en mi librero aún sin tenerlo en las manos.

El libro está escrito a dos manos. Primero hablaré de ella: Brenda Elsey es profesora en la Universidad Hofstra, Nueva York; historiadora de política, género y cultura pop y escritora de Ciudadanos y Deportistas: Futbol y Política en Chile del Siglo XX.  Joshua Nadel es profesor de historia en la Universidad Central de Carolina del Norte y escritor del libro ¡Fútbol! Por Qué El Soccer Importa En América Latina. Con esos currículums dan la explicación de la carencia de contenidos bibliográficos sobre mujer y deporte en México de otra manera:

“Argentina y Chile han tenido publicaciones deportivas estables, mientras que otros países, como México, presentan un desafío mayor. La atención desigual que el deporte femenino ha recibido en la prensa hace que la búsqueda de la historia deportiva de las mujeres, y la creación de narrativas coherentes al respecto, sea similar a la búsqueda de agujas en los pajares”.

A pesar de lo retador que pudo ser en su momento comenzar a escribir Futbolera, hoy el libro aparece como un tesoro de indagaciones que tratan sobre la historia y el rol de las mujeres en los deportes además del futbol aunque: “dada la importancia del deporte, el futbol ocupa un papel especial en la comprensión de las deportistas y las ideologías de género, clase, raza y sexualidad en América Latina”.

Es por lo anterior que, para poder leer y entender Futbolera, es necesario (quizá y como recomendación personal), pasar también por Las Venas Abiertas de América Latina, el libro de Eduardo Galeano que aborda las desdichas y desigualdades de nuestra región. Es por eso que los autores dicen que “hay una larga historia qué comprender”. Una vez que vayamos más atrás, llegaremos a compaginar con los porqués de Brenda Elsey y Joshua Nadel al decir que no se trata de un libro que le dé voz a las mujeres que no la tienen, ni de hacer un exhaustivo recuento de la historia del deporte femenino, sino “más bien de registrar y situar los rastros disponibles y, con suerte, abrir nuevos caminos de investigación”. Y miren que los hay.

Un ejemplo de lo serio y profundo que se tomaron esos caminos, es el estudio comparativo que Futbolera hace al examinar a las mujeres en el deporte de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México y otros países de América Latina. Y, en lo particular, lo que enriquece aún más esta joya es el especial énfasis que hacen en la época de las dictaduras militares de los setentas y ochentas, así como en los movimientos feministas democráticos que le siguieron:

“En México, en la década de 1920, por ejemplo, los hombres atacaron a las mujeres (y entre sí) porque adoptaron la moda al estilo de las pelonas. Por mucho que los educadores latinoamericanos hubieran querido adoptar las normas europeas, reaccionaron con recelo sobre la tendencia global de las “flappers” (pelonas), así como ante el nuevo modelo femenino: el cuerpo atlético. A medida que los deportes, particularmente el futbol, ​​se asociaron fuertemente con la masculinidad y el nacionalismo adecuados, los periodistas y expertos descubrieron que la presencia de las mujeres era cada vez más aborrecible”.

Futbolera, además, te va llevando a través del auge de los programas de educación física, vistos como saludables y necesarios, aunque al mismo tiempo se puntualizaba el constante debate respecto a la maternidad de las mujeres en el deporte: “Un Brasil saludable, una mujer brasileña saludable, necesitaba enfocarse más en las habilidades de la maternidad que en el de las destrezas deportivas”.

Por último, y para fortuna de quienes vivimos en México y amamos el deporte femenino –o para quienes recientemente voltearon a ver el futbol practicado por mujeres tras la creación de la Liga MX Femenil–, Futbolera es un regalo que se adentra en las entrañas del “boom” de esta disciplina en el capítulo cinco: “La decisión de enfocarnos en México, por ejemplo, surgió de nuestras investigaciones previas del Campeonato Mundial femenino de 1971”. Y es justo de este capítulo, del que (al menos a mí) me gustaría que hubiera continuación.

“Cuando la Federación Mexicana de Futbol oficial (FMF) se hizo cargo del deporte en un esfuerzo por “proteger” a las mujeres de los empresarios sin escrúpulos y procedió a ignorarlo, las propias jugadoras han desarrollado una red lo suficientemente fuerte como para mantener vivo el deporte”.

Si vives en América Latina, aún no tienes Futbolera, y eres de las personas que consideran que (así como sucede en México), donde las mujeres hemos ido de un desafío tras otro con el fin de reclamar cómo, por un lado, al futbol femenil que se encuentra en plena gestación se le pide ser más rentable y, por el otro, aún se le invisibiliza de muchas formas, entonces tienes que entrarle a la lectura.

Y hay dos caminos para ello: Pedirlo por Amazon, que es como lo conseguí yo en inglés, o bien esperar a que salga en español pues la Editorial de la Universidad Católica (en Chile) hizo la traducción y se espera salga a la venta en los próximos meses. Cuando lo tengas en tu librero, sabrás que Futbolera es para siempre y lo más importante, ¡no olvides platicarnos!

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