EL DEPORTE, UN BASTIÓN DEL PATRIARCADO

El deporte es un territorio de los muchos que domina el patriarcado o, dicho de otra forma, uno en los que se identifica de forma más clara cómo esta organización social determina el accionar de nuestro día a día. Esto afecta especialmente a las mujeres que quieren ser parte de esta actividad, pero también a los hombres que no cumplen con los estereotipos que la sociedad ha impuesto.

¿Qué es el patriarcado?

Para comenzar, es importante mencionar las características más relevantes del patriarcado. Se trata de una forma de organización social, cuya esencia es la exaltación de las masculinidades como una posición privilegiada, es decir, posiciones de poder que se gestan en la vida cotidiana, las cuales se enfocan en los hombres, pero no en cualquiera, sino en los hombres que encarnan la hegemonía patriarcal: heterosexual, exitoso, violento, cabeza de familia… si acaso un varón no cumple con estas características, también se verá afectado por el poder que sobre él ejercerá el sistema patriarcal.

Partiendo de estas características, quiero ahondar en cómo el patriarcado ha limitado, a lo largo de la historia, el que las mujeres quieran integrarse al deporte, desde ser aficionadas hasta convertirse en atletas de alto rendimiento; sin duda, esto va en contra del sistema patriarcal, que busca dividir a la sociedad en bandos, en este caso, a hombres y mujeres, como si ambos no pudieran interactuar en los mismos espacios, algo que se ha reproducido por siglos, con territorios enteramente femeninos o masculinos, y eso es lo que sucede con el deporte, que se ha considerado del dominio masculino.

Y es que además de lo mencionado, el patriarcado organiza sistemas de opresión en los que lo femenino siempre sale perdiendo, por lo tanto, la negación a que la mujer se integre al deporte es consecuencia de esto, pues se le considera inferior e incapaz de competir al nivel de lo “masculino”, aunque este rechazo no sólo se limita a las mujeres, sino a hombres feminizados o que tengan una preferencia sexual distinta a la heterosexualidad.

Los medios de comunicación, brazo armado

¿Qué herramienta ha tenido el patriarcado para reforzar la idea de que el deporte, en especial los de contacto, es territorio masculino? Sin duda, los medios de comunicación, los cuales se han encargado de arraigar estereotipos, de crear simbolismos y establecer modelos de percepción, con base, siempre, en el modelo patriarcal: hombres fuertes, mujeres débiles, hombres violentos, mujeres sensibles, hombres exitosos, mujeres amorosas, hombres líderes, mujeres sumisas, y un amplio etcétera.

La información que reproduce en los mass media permite que se mantengan los roles sociales y psicológicos que ponen al hombre y a lo masculino en una posición de poder dentro del deporte, lo que provoca que cuando la mujer intenta entrar en él se le considere ajena, una especie de invasora y que, además, debe acoplarse al modelo ya establecido, es decir, aquella que se quiera dedicar al deporte deberá adoptar características masculinas para considerarse competitiva, de no ser así, seguirá siendo una mujer débil, que no podrá alcanzar el profesionalismo, sin embargo, esto es una paradoja, ya que las mujeres que viven esta situación también se enfrentan a la sanción social, que las cataloga de poco femeninas, machorras, marimachas y otros calificativos que las denigran, por lo que, como dije anteriormente, lo femenino y la mujer salen perdiendo.

¿Y por qué no se cuestiona el que los hombres dominen este territorio? Porque culturalmente se acepta que los privilegios y el poder radica en ellos, son ellos quienes tienen el permiso de hacer valer su derecho de ser superiores y, en este caso, el derecho de tomar las decisiones en el deporte y establecer las normas que lo rigen, las cuales, no consideran a las mujeres. Y vale decir que en los medios de comunicación, por lo menos en la mayoría, son los hombres quienes toman las decisiones editoriales, hombres que normalmente no tienen esta perspectiva de género que mejore las formas de comunicación, en específico en el periodismo deportivo.

Las acciones

¿Debemos ser fatalistas y conformarnos con esta situación? ¿Qué se puede hacer para intentar cambiarla? Primero, entender que los pensamientos y acciones que se derivan del patriarcado no son “naturales”, es decir, no es natural que el hombre sea mejor para los deportes, no es natural que el hombre deba liderar a una institución relacionada con estos, no es natural que la violencia rija cualquier práctica deportiva; por lo tanto, si lo anterior no tiene que ver con leyes de la naturaleza, sino con construcciones sociales, “cosas que se aprenden”, es posible irnos deshaciendo de ello, pero no es tarea fácil. Se deben llevar a cabo acciones concretas como las siguientes:

Concentrarnos en aquello que sí podemos cambiar, por ejemplo, las nuevas generaciones. Concientizar a la niñez y juventud de que el deporte es un territorio al que cualquier persona puede ingresar siempre y cuando tenga talento y capacidad, sin tomar en cuanta sexo o género, por lo tanto, hacer énfasis en que no hay deportes masculinos o femeninos, de modo que puedan elegir aquella actividad que más les plazca. Asimismo, desde nuestra trinchera, combatir la forma en que los medios de comunicación intentan reproducir en nosotros los estereotipos, ¿cómo?, consumiendo la información de medios alternativos que no se rigen por las reglas del mercado y ofrecen contenido que no se inclina por el machismo y el sexismo, sino por la imparcialidad y la difusión de las proezas que alcanzan hombres y mujeres, sin caer en amarillismo o sensacionalismo.

El camino no es sencillo, al contrario, es sinuoso, pero vale la pena comenzar a recorrerlo, ¿de qué forma?, desde nuestras posibilidades, como deportistas, aficionadas, periodistas, investigadoras o, simplemente, como mujeres interesadas en abrir paso para que otras sigan ganando terreno.

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search