PISAR LAS CALLES DE SUIZA Y SUS SALAS DE MUSEO, UN MUST

Suiza es el país reconocido por sus relojes, chocolates y navajas. Pisar sus calles es como leer poco a poco una carta de amor, como devorar un libro del que deseas ya saber el final. Pero Suiza es aún más que eso. Es sede de varias organizaciones internacionales: La Cruz Roja, la Organización Mundial del Comercio, una de las dos oficinas de la ONU, del Comité Olímpico Internacional, de la UEFA, de algunos otros tantos organismos y ¡de la FIFA!

Conocer lugares nuevos son de las cosas que más disfruto. Y la enseñanza que cada uno me deja es siempre lo más valioso y, en cada uno de ellos, hay momentos claves que realmente me marcan, para bien o para mal. Uno de esos momentos que logró acelerarme el corazón fue ver el letrero frente a mí: “Heroes. Centuries of women´s football. Special exhibition” en el Museo de la FIFA durante mi último día en aquel país; tenía las horas contadas para poder visitarlo y parecía el perfecto cierre con broche de oro para terminar mis vacaciones y regresar a casa.

Pero no volvería sin indagar.

Ahí, en el centro de Zürich estaba desde el 7 de junio al 28 de julio la exposición tenía todo el sentido, pues a unas horas, en Francia, se estaba jugando el Mundial Femenil en su octava edición oficial.

Sabemos que el tener una Copa Mundial Femenil oficial y, en general la participación de mujeres en el ámbito deportivo, ha sido gracias a una lucha constante de muchas mujeres, que desgraciadamente se mantiene vigente.

La exposición nos habla de estas mujeres involucradas en el mundo del futbol como jugadoras, aficionadas o defensoras de los derechos de las que han podido practicarlo profesional, amateur oficial y no oficial.

En ella se presentan una selección de historias, reportajes y recuerdos que muestran la evolución del futbol femenino desde sus orígenes hasta el Mundial de Francia 2019. El objetivo del museo es “narrar y ampliar la historia conocida y desconocida del fútbol femenil”, así como llegar a más público, fomentar el debate y estimular a un pensamiento crítico.

Si bien, es un espacio más para la visibilidad de la desigualdad y la lucha, es complicado celebrarlo si vemos cómo actualmente se sigue “perdiendo en este terreno”; la actual Balón de Oro, Ada Hegerberg, no acudió a la justa mundialista con su selección, pues considera que todavía las mujeres no son tratadas igual que los hombres y declinó a Francia 2019 como protesta. Y no, no se refiere solamente al salario.

En el museo también, si bien se muestra en una línea del tiempo, la incorporación de los Mundiales femeniles oficiales desde 1991, así como los de las selecciones menores (Sub-19 en 2002, Sub-17 en 2008); se acepta que en la década de los 70 la FIFA entendió el potencial de los Mundiales Femeniles, haciéndolos resurgir para los años 90, aún nos deben características o momentos históricos de cada una de las emisiones.

Hace falta una investigación más profunda de lo que va generando cada Mundial femenil; así como podemos leer que en México ’86 se presentó (por primera vez) “la ola” en un estadio, cómo los horarios y altura perjudicaban o beneficiaban a cada equipo, las características y nombres de cada balón o que por primera vez se transmitió el mundial de México ’70 a color. Esperamos que próximamente se muestren en el museo los álbumes femeniles que ya tuvieron su primera edición (para algunos países) en este Mundial, que se pueda leer sobre la jugada más polémica, la jugadora más destacada o sobre algún tipo de contenido o momento que solamente podrá vivirse en un Mundial Femenil.

El claro ejemplo sería ese grito inolvidable que corearon casi 60,000 aficionados que se dieron cita a la gran final entre Estados Unidos vs. Holanda cuando Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) estaba por entregar el trofeo a las campeonas norteamericanas. “Equal Pay”, un grito de justicia que representa una lucha de años, que el mundo apenas está comprendiendo y que hasta ahora la gente unida siente la libertad de expresar.

Este es justamente un momento histórico que marcó sin duda el Mundial de Francia 2019 y deberá estar escrito en el museo como importante referencia; porque cada mundial, cada selección y cada jugadora van construyendo su propia historia y en el fútbol femenil, con esta lucha que se presenció en Lyon, Francia, seguimos creciendo.

Ahora en el museo del COI

Suiza logra de manera impecable la convivencia de la naturaleza, la vida citadina, la diversidad cultural, la tecnología, el deporte y el primer mundo. Se convirtió en mi top de mejores vistas, mejores museos, mejores ríos, mejores platillos, entre otras cosas… sin duda la reflexión que me brindó fue increíble.

Entre los Alpes con nieve en su parte más alta como fondo del panorama, los ríos y lagos más cristalinos que haya visto, el helado de chocolate más rico o toda la historia que te regalan los museos, quedé realmente anonadada.

 

He experimentado sensaciones increíbles al viajar; en la delicia de una bachata en Colombia bajo una luz tenue en un riquísimo restaurante o en el impacto de la fuerte caída de agua en las Cataratas del Niagara en Canadá. Así, cada lugar me regala algo y Suiza, cada rincón que conocí, no fue la excepción.

Después de bajar poco a poco de norte a sur y descubrir en Berna (mi ciudad favorita hasta el día de hoy), aún nos hacía falta a mi mejor amiga y a mí, ambas deportistas desde niñas, llegar a uno de nuestros destinos más planeados: Lausanne, sede del Comité Olímpico Internacional, fundado en 1993 a orillas del Lago Lemán.

Para ella fue increíble ver los instrumentos, los años de participaciones y hasta uniformes del deporte del cual es campeona mundial. La pelota vasca tiene gran cantidad de modalidades, las cuales en su momento fueron parte de los Juegos Olímpicos, sin embargo, los que en la actualidad practican este deporte, sólo pueden participar en sus respectivos mundiales, ya que están fuera de esta máxima deportiva con la que sueña todo deportista.

Por mi parte, me emocioné al descubrir fechas relevantes como el año en que participaron las primeras mujeres en unos JO, hace más de 100 años en París. Conectar momentos históricos como las guerras mundiales, movimientos estudiantiles, primeras participaciones de ciertos países o la participación de mi mejor amigo en Río 2016 en remo, me generó reflexión y satisfacción.

Cualquier deportista, al nivel de competencia que haya llegado, sé que como nosotras, vivirá o ha vivido la sensación de nudo en la garganta o piel chinita en algún momento del recorrido, ya sea al ver la historia de los JO que se celebraron en su país, o al ver cada medalla y antorcha que han sido parte de cada una de las emisiones.

El museo del Comité Olímpico regresó a mi cuerpo mil sensaciones, aquellas que, como cuando leo un libro, se disparan en mi corazón.

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