NACE UNA MARATONISTA EN GOLDEN GATE

Fabiola González tiene 41 años. Su primer maratón lo corrió en el 2014, cuando apenas tenía una hija (Meztli). Ese fue solo el inicio. Lleva cinco maratones y dos hij@s. Correr se vuelve también un vicio. Les dejamos su reseña.

Antecedentes:

Si hace 20 años me hubieran preguntado si correría un maratón, seguramente mi respuesta hubiera sido ‘¿Qué es eso?’

Empecé a correr sin objetivo, no quería bajar de peso, mucho menos hacer ejercicio, en realidad lo hice por invitación de Chini (Portanel) para tener algo que hacer los sábados por las mañanas mientras Toño terminaba la maestría… Poco a poco me fui metiendo en la carrera, ellos querían entrenar más en forma y al comentarles que mi papá era Coach de Maratonistas nos unimos a su grupo, así sin más, me vi entrenando con los Coyotes del BT, toda una experiencia….

Entrenamiento:

Después de ir mejorando en la carrera y hacer dos medios maratones (Cd. de México y Metepec) decidí tomar en serio las cosas y disciplinarme, así como tener un objetivo, de lo contrario tampoco mi papá se ocuparía en mi entrenamiento, puse en la mira el Maratón de San Francisco, el vuelo no era muy costoso y empataba con las vacaciones de Meztli y Toño, además de tener familia política que nos recibiría gustosa algunas días, me inscribí en Diciembre 2013 y le informé a mi papá para comenzar con el programa.

Mientras la mayoría entrenaba para L.A. yo me tomaba con calma las cosas en esto de la corredera, descansaba dos días entre semana y los fines me tocaba entrenar con carriola que es lo que me fue dando fuerza en las piernas y cierta motivación para continuar.

El entrenamiento en forma lo inicié en el mes de marzo, el esquema Home Office en el que me encontraba, me permitía realizar los entrenamientos al pie de la letra en un horario bastante cómodo (8:30, 9am.) incluso tenía tiempo para terminar con una sesión de 8 minutos de abdominales y algunas sentadillas, conforme avanzaba en el entrenamiento pensaba terminar mi primer maratón en 3:49, 3:50, me sentía fuerte y tan bien que un día “neceando” en compañía de unas chelas y para ponerle “sabor” me atreví  a correr una apuesta con Chini: “Calificar a Bostón”, sí, en San Francisco y en mi primer maratón quería hacer un 3:40 (o menos) y todo iba muy bien pero en junio regresé a trabajar en oficinas y el único horario para entrenar era a las 5am.

Soy malísima para levantarme temprano y empecé a ‘incumplir’ con “la tarea del Coach”, si entrenaba 2 o 3 veces entre semana me daba por bien servida, el mes previo al maratón tuve semanas con 1 día de entrenamiento, el resultado ¡¡Faltó volumen para lograr un menos 4hrs.!!

Creo que en general lo que más me ayudó para terminar un buen maratón (aunque no en 3:40) fueron los entrenamientos de subida en Mario de la Cueva, miles y mil seiscientos en BT y las cuestas del Castillo de Chapultepec, pero me faltaron distancias, mi mayor distancia fue Viveros 27K…

The San Francisco Marathon 2014:

La salida de nuestro corral (2) era a las 5h30, después de un descansado día, llegamos con muy buen tiempo para ir al baño, hidratarnos, etc.

El ambiente muy padre, pero adicional a la emoción natural de maratón, yo tenía un plus, mi Coach que también es mi papá y mi pareja que también es la persona a la que amo, estaban ahí y correrían conmigo, así que solo me dejaba llevar y escuchaba en todo momento lo que pudiera ayudarme a hacer un buen maratón.

Nos acercamos a la linea de salida y me dan ganas de hacer pipí, pero ya no podíamos salir y creo que más bien era la emoción porque después del disparo de salida lo olvidé.

Comencé a correr a un buen paso y sin dejarme llevar por la ola de corredores, me metí de lleno en la música que escuchaba y en lo atractivo del panorama, prácticamente iba a unos metros de mi papá y me fui detrás de él la primera milla hasta que se salió de ruta y me seguí sola.

Las primeras 4 millas es plano a un ladito del embarcadero y la vista padrísima, así que iba calentando motores y disfrutando el panorama, tomando fotografías mentales de todos los lugares por los que pasaba… a mitad de la milla 4 me topo con la primera cuesta, se mira exigente, pero me repito las palabras del Coach “recuerda que estás a nivel del mar y ninguna subida es como Mario de la Cueva” ¡funciona! No me intimido, ni bajo el ritmo, subo en realidad sintiendo que el Castillo de Chapultepec es más pesado y las cuestas del BT con carriola más…. Una bajada y se empieza la subida hacia el Golden Gate ¡Qué emoción! El clima inmejorable, incluso una ligera llovizna nos refresca un poco…

Recorro el Golden Gate con la piel chinita de la emoción, sacó el celular e intento algunas fotos (el Coach dijo que no pero… ¡imposible no hacerlo!) tratando de no bajar el paso, el viento pega muy fuerte, nuevamente el Coach en mi cabeza “busca un gordito que te detenga el viento”, –pues así así como gorditos no hay–, así que solo me pongo detrás de alguien con más volumen que yo (eso fue fácil), millas 6, 7 y 8… en el trayecto en el puente intento encontrar a mi papá, Toño y/o Juan, pero nada, sigo mi camino…

Saliendo del puente viene una bajada pronunciada y yo me siento excelente, no sabía mi paso (no quise estresarme con el garmin, ni el mi Coach), pero estaba segura que llevaba buen tiempo, colinas ininterrumpidas, subiditas, bajaditas, todo sin problema hasta llegar al medio maratón (que ahora sé que lo pasé en 1:53) entramos al delicioso Golden Gate Park, hasta la milla 15 o 16 más o menos todo era un disfrute, aún me sentía entera… en la milla 17 me doy cuenta que casi a mi lado viene el pacer de 3:40 y así sin más pienso “sí lo voy a hacer, le voy a ganar a Chini esa apuesta” y me ‘echo a correr’…

Al salir del Golden Gate Park, empiezo a sentirme cansada, tomo en cada abastecimiento de hidratación, me como un Gu, encuentro a Juan más o menos por aquí, me da mucho gusto él va entero y eso me motiva un poco, sigo… Al llegar a la milla 20 mi paso empieza a bajar, sigo corriendo pero ahora más despacio, empiezo a sentir los muslos gigantes y pesados y un cansancio en los pies, me pasa el pacer de 3:40 pero no lo pierdo de vista, me distraigo, llegan a mi mente pensamientos como “todavía falta, no voy a calificar a Boston pero claro que lo voy a terminar en menos de 4 horas” sigo disfrutando la vista, pero el cansancio no se va… me pasa el pacer de 3:45 y poquito después el de 3:50, mi paso sigue bajando…

Después de la milla 20 empiezan subidas y bajadas, en las subidas mantenía el paso, pero en las bajadas me frenaba, trato de concentrarme y ordenar mi pensamiento, pero el cansancio sigue, me pasa el pacer de 3:55, entra la desesperación ¡¿por qué no puedo ir más rápido?! Milla 23 una bajada como para mentar madres, siento el dolor en los muslos y los pies cada vez que se impactan sobre el piso, un corredor tendido en el pavimento, colapsado con sangre en la cabeza, empiezo a sentir el calor, la humedad, agarro todo lo que me dan, gus, agua, gatorade, sandía, la emoción me atrapa. “Flavio, ayúdame a terminar, hermanito no me sueltes, lo hago por ti” (corredores caminando)… ”Papá no me voy a detener” (corredores con cara de dolor y calambres)… ”Toño, Meztli esto va por ustedes” (corredores que salen de la ruta)… “Fabiola no te detengas, pase lo que pase no camines, sigue corriendo”…

 

Así así, con un nudo en la garganta voy por las últimas millas, más a trote que corriendo, paso la milla 24, el estadio y llegando al embarcadero veo a Ceci, con lo poco que me queda de energía le grito, voltea, se emociona, me emociona y ¡empiezo a correr otra vez! me felicita, me toma fotos y me da lo que me hacía falta para cerrar mi maratón, la dejo y a los minutos se reinicia mi playlist (programada a 3:55) me quito los audífonos y me voy ahora sí, sola con mi cabeza y mi corazón y cierro los últimos metros corriendo otra vez…

Llego a la meta super cansada pero feliz muy feliz ¡¡terminé mi primer maratón y lo hice corriendo!! Busco a Meztli (pensando que pudieron haberla llevado) pero en su lugar me encuentro a mi papá, corro hacía sus brazos y nos fundimos en un gran abrazo “padre e hija” nos decimos cosas, lloramos, nos agradecemos mutuamente… en fin, no quiero hacer de esta reseña un guión para televisa, pero en verdad fue muy emotivo.

Ahora sé lo que es un maratón, ahora entiendo el porque de la pasión de mi papá que por fortuna también es mi Coach y que sin proponerlo ni buscarlo me fue metiendo a este gran mundo de la corredera.

Ya con mi papá y Juan, nos fuimos hacía el punto de encuentro “las cervezas prometidas” veo a Toño, lo beso, lo abrazo, nos felicitamos mutuamente, me siento cansada, pero no hay ningún dolor extraño o lesión, así que nos sentamos a platicar la experiencia y disfrutar las cervezas.

Es mi primer maratón y ahora estoy segura que vendrán muchos más por delante, ya hice el control de daños y sé que para conseguir lo que se quiere se necesita disciplina, entrega, dedicación y como dice Juanito “hacer la tarea del Coach”, ya estoy en esto, ahora me resta irlo mejorando…

Agradecimientos

Agradezco a la familia García a Carlos, Rosita, David, Diego, Valerie y Carlitos, gracias por su hospitalidad, sus atenciones, su cariño y todo el apoyo con nosotros y el cuidado de Meztli.

A los Coyotes, de verdad son un grupo inspirador, motivador, va mi admiración y agradecimiento.

A Toño, Meztli y Flavio a quienes dediqué cada milla de este maratón

Pero especialmente y por supuesto a mi Papá, el que hizo posible que aprendiera a verlo y verme desde los ojos del corredor ¡¡GRACIAS COACH!!

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