LE PISAN LOS TALONES A NAOMI OSAKA, LA DIOSA DE LA WTA

“No soy la próxima Serena, soy la próxima Naomi”.

La historia de la tenista Naomi Osaka comienza donde nace el sol: Japón. Hija de haitiano y madre nipona, le dieron a la joven una apariencia exótica: Estatura de maniquí (1.80 m), ojos semirasgados, cabello rizado y piel morena al estilo caribeño. El éxito que ha obtenido en la disciplina que durante su corta vida ha practicado (21 años), se lo atribuye a sus propias raíces. En su familia, cuenta, siempre se le educó a ser una persona asertiva, trabajadora, inteligente y orientada a objetivos.

Por eso un día en una entrevista comentó que, de no haber sido tenista, se habría dedicado de todos modos al deporte. Su hermana mayor, Mari, también es tenista profesional. A ambas las inscribió su padre en la asociación de tenis japonesa, aunque Naomi es quien ha dado los raquetazos necesarios para apoderarse del ranking WTA como la número uno.

Por: Stephania González

Naomi comenzó a tomar la raqueta y jugar en las canchas de tenis de manera profesional en 2013, pero fue un año después cuando debutó en un cuadro principal de la WTA  (Women’s Tennis Association) derrotando a Alla Kudryavtseva –rusa– y a Petra Martić –croata–.

Desde entonces, Naomi ha trabajado y se ha superado. Cada vez es más fuerte y día con día derriba barreras para cumplir lo que de niña dijo:

“Llegaré a ser la mejor, la mejor que habrá jamás”.
(Frase de la caricatura Pokémon).

El primer título que consiguió fue apenas en el 2018, cuando venció a la rusa Daria Kasatkina por 6-3 y 6-2 en la final del torneo Indian Wells. Tras esta hazaña, alcanzó su mejor posición (22) en el ranking de singles.

En ese mismo año, conquistó su primer Grand Slam en la categoría individual y la noticia inundó los titulares: La joven tenista había derrotado a la emblemática Serena Williams en el Abierto de Estados Unidos. El segundo título lo obtuvo este año (2019) en el Abierto de Australia luego de vencer a la checa Petra Kvitová.

La velocidad con la que logró sus hazañas la colocaron en el pedestal más alto: Tras coronarse en el US Open, se convirtió en la primera tenista japonesa en ganar un torneo de Grand Slam en la categoría individual. Y luego de ganar en el Australian Open, se volvió la número uno de la WTA, también como la primera asiática (ya sea hombre o mujer) en acceder a ese primer lugar en la tabla mundial.

“Este año llamé a mi madre en la segunda ronda (en Melbourne). Le dije algo asó como, ‘¿quieres venir a Australia porque voy a ganar este torneo?'”.
Naomi Osaka

Con estas proezas, la opinión pública afirma que en muy poco tiempo se convertirá en la próxima ‘Serena’. Incluso, empezó a ser llamada la ‘Serena Japonesa’, por su agilidad y fuerza en la cancha. Sin embargo, Naomi es humilde:

“No me considero la próxima Serena porque no creo que vaya a haber nunca otra como ella. Me considero la próxima Naomi […] Por supuesto que es mi objetivo, pero no quiero ponerme esa presión de tener que ganar 25 Grand Slams. Apenas llevo un par […] Estoy disfrutando de mi vida, disfrutando del juego, trabajando todo lo que puedo”.

Le pisan los talones

La tenista hoy con doble nacionalidad –japonesa y estadounidense– sabe el importante papel que juega, que el ranking de la WTA puede cambiar y que debajo de ella también hay grandes tenistas, como es el caso del 2° lugar, Karolina Pliskova, quien acaba de hacer tambalear el ranking WTA al subir cinco lugares tras ganar el Abierto de Roma –Osaka se retiró en los cuartos de final por una lesión en su mano derecha–. Dentro de esos movimientos, la misma Serena Williams quedó como la número diez.

Pero Naomi sabe lo que quiere:

“Mi meta está clara: quiero Roland Garros. Voy a hacer todo lo que pueda para lograrlo”.

Lo cierto es que el nombre de Naomi Osaka ya figura en lo más alto del tenis femenil: Es la diosa de la WTA.

Fuentes:

Eurosport, El País, Punto de Break, AS, Mudo Deportivo, El Tiempo.

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