“MUJERES EN EL DEPORTE”, PRESENTE EN LA FIL GUADALAJARA

Cuando era niña y hermana de seis mujeres, me interesaba por cosas similares a ellas: muñecas, novelas, cocinitas, quehaceres como bañar y cuidar niñxs. Pero eso era de muuuy pequeña. Conforme fue pasando el tiempo, les he platicado que el deporte, principalmente el basquetbol, fue mi salvador y mi foco de interés.

Recuerdo pocos libros en la casa. Algunas enciclopedias que mamá lograba comprarnos en pagos, pero cuando no podía encontrar las respuestas necesarias para cumplir con mis tareas, iba a casa de mi vecino El Chino. Sus papás tenían una pequeña biblioteca en el cuarto de azotea y me dejaban ir a buscar el libro que me interesara en ese momento para cumplir con mis deberes. Un día tomé uno de Shakespeare -no recuerdo el nombre-, solo por curiosidad, no tenía tarea al respecto, pero me atrajo como ver perlas en el infierno.

Recuerdo hasta su olor a seco y ese color vino, vivo, brillante; era pesado, gordo y su cubierta suave, empolvada, pero tersa. Doña Leonor me vio bajar sus escaleras con el tesoro en mis manos y dijo: “cuídalo mucho, te lo encargo”. Se lo aseguré y salí de ahí caminando, me urgía pasar unas cuantas casas para llegar a la mía. Tuve que atrapar a mi corazón que ya iba en el aire. Lo devolví, lo hice.

Poco a poco me fui perfilando. Muchos profesores nos daban a entender que las mujeres no éramos muy buenas para las matemáticas, o simplemente no nos inspiraban; de hecho, a mi último maestro de mate lo recuerdo porque siempre iba un tanto ebrio a dar la clase. Para las interesadas en otras opciones, estaban las letras. Yo me fui por la Comunicación.

DE MUJER Y DEPORTE

Tiempo después, comencé a enfocarme en el tema de mujer y deporte. La escasa bibliografía existente era obvia. Acontecimientos históricos, nombres y rostros de mujeres estaban dispersos por internet. En papel, en México por lo menos, apenas unas cuantas páginas escritas (en Medallistas Olímpicos por ejemplo) entre un mundo de libros, sobre todo de futbol.

Por eso la noticia de que esta semana en la FIL Guadalajara se presentó ¡por fin! un pez en el mar de publicaciones llamado “Mujeres en el Deporte”, de Rachel Ignotofsky, mi corazón volvió a volar.

Me queda claro que no soy la única mamá que busca inspiración para sus hijxs. Y en este caso, sobre todo para Olympia, mi intrépida hija que va del tocho a la gimnasia y a la natación buscando su propio talento.

Hace apenas unos meses, lo más cercano a un libro con historias inspiradoras de mujeres en el deporte (para contarle a ambos) había sido “Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes”, ¡y déjenme decirles que ha sido un gran ejercicio!. Lxs dos pudieron espejearse en las distintas formas de expresión de género, así como en las distintas áreas de oportunidades y desarrollo para las mujeres. Es divertido leerlo al azar, despertar entre nosotrxs reflexiones súper serias, interesantes e intensas.

Las preguntas que recuerdo iban desde: “¿hay mujeres científicas?” hasta: “a veces yo me siento mitad niña y mitad niño porque hay muchas cosas que me gustan de ambos”. Los obstáculos que las mujeres relatan en Cuentos de Buenas Noches para Niñas Rebeldes para lograr sus objetivos, resultaron a la vez increíbles y, al mismo, tiempo alcanzables.

Esta vez les traeré para comer solo historias de Mujeres en el Deporte. ¡Son cincuenta en total! No todas las atletas son tan conocidas y la mayoría son extranjeras. Algunos nombres son: la tenista Serena Williams, la gimnasta Simone Biles, la remera Anita Defrantz o la judoka Keiko Fukuda.

Hago un alto también en la clavadista china Fu Mingxia, inspiración de la mexicana clavadista mexicana Paola Espinosa. Así lo dijo la doble medallista olímpica, mientras presentó el libro:

“Hay una clavadista muy interesante. Es la primera que ganó dos medallas olímpicas en diferentes modalidades, en natación y clavados. Me tocó, gracias a que mi papá fue deportista, me ponía los olímpicos de Barcelona 92. Fu Mingxia es una China que apenas iba a cumplir 14 años y se hizo medallista de oro”.

“Una historia que me gustó mucho es una de chica de quince años que ya era viuda y tenía una niña. Fue al circo vio las acrobacias y dijo que quería intentar algo diferente. Probó el paracaidismo, me parece una gran historia” (djo a la agencia Quadratin).

Justamente la intención de este maravilloso libro es hacer un recuento histórico del paso de las mujeres en el ámbito deportivo (desde el 1800 a la actualidad) y recopilar lo que, hasta el momento, parecía perdido. Visibilidad, se le llama.

Además ¿qué mejor forma de inspirar si no es a través del dibujo? Rachel Ignotofsky es norteamericana, ilustradora, diseñadora y apasionada por hacer la información densa más accesible. Dentro de su obra está también Mujeres De Ciencia (por ejemplo), enfocado también en educar, pues ambos libros no solo contienen historias, sino datos duros de interés.

“Pioneras, olímpicas y batidoras de récords en más de cuarenta disciplinas deportivas”  están presentes en Mujeres En El Deporte. No dejemos el fetiche, acerquemos inspiración a niñas y niños y guiémosles para que persigan sus pasiones y sueños con el corazón en el aire.

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