PODCAST: ¿QUIÉN ES LIEKE MARTENS?

Por Olga Trujillo

Manejaba el auto al regreso de la escuela de mis hijos, cuando mi esposo me llamó para decirme que acababa de ver en la televisora donde trabaja, que la holandesa Lieke Martens había sido la ganadora al premio The Best otorgado por FIFA, pero que la jugadora no estaba presente, sino que había recibido el trofeo desde su país natal y concentrada con su selección nacional. “Se lo dio Marco Van Basten, mi ídolo de la infancia”, terminó mi esposo.

Durante la mañana, yo le había dado seguimiento al acontecimiento para hablar de ello en Diosas Olímpicas pues el ritmo del mejor futbol del mundo se bailaba a esa hora en Londres, en presencia de Ronaldo, Messi y Neymar y de quienes, como ya sabemos, se ocupan la mayoría de los medios.

La FIFA sabía que tanto Lieke como su entrenadora Sara Wiegman, quien también a distancia recibió el trofeo The Best como la mejor del mundo, estarían a unas horas de disputar un partido clasificatorio ante Noruega rumbo al Mundial femenil de Francia 2019, y que sus ausencias relegarían a un segundo plano la premiación, pero también es un hecho que solo si se hubiera tratado de uno de los tres jugadores antes mencionados, lo más seguro es que la FIFA hubiera movido la fecha del evento.

Mi informante, siempre con prisa, ya no mencionó más detalles de la jugadora que desbancó nada más ni nada menos que a la norteamericana Carli Lloyd, quien fue la primera premiada con tal galardón el año pasado y a la joven sensación venezolana Deyna Castellanos. Sin embargo, una de esas mañanas de verano en la que mientras mis hijos y mi esposo veían una película infantil, yo me mantenía pegada a la pantalla de You Tube para vivir la final de la Eurocopa entre Holanda y Dinamarca; ese día supe que Lieke Martens era justamente uno de esos referentes que comienzan a escribir la historia del futbol femenil del Siglo XXI:

No solo se llevó el título de la Eurocopa con su equipo, también lo hizo como la mejor jugadora y el estadio entero repleto de jerseys naranja la ovacionó; dos meses antes, a la delantera de 24 años también le habían llovido porras pues, tras haber jugado en países como Bélgica, Alemania y Suecia, había llegado al FC Barcelona de España como el primer pase de la historia dentro del futbol femenino de ese país. El club Azulgrana pagó 45 mil euros para que Lieke fuera su refuerzo y la cifra se trató de la máxima pagada por una jugadora profesional.

El contrato que Martens tenía con el Rosengard hasta enero de 2019, fue lo que obligó al Barcelona a negociar con el subcampeón sueco para poder lograr su compra. La máxima aspiración de una jugadora profesional como Martens se había cumplido y el sueño de muchos nuevos rostros de mujeres que patean el balón tiró alto.

Hay una frase que viene al tema: “no puedes ser lo que no puedes ver”, palabras que validan la nominación de jugadoras como Deyna Castellanos, de 18 años, a pesar de no haber representado a su país aún en categoría mayor o bien que no juegue en una liga profesional, pues –para quien no lo sabe– su presencia en la terna a la mejor jugadora del mundo levantó ámpulas y la experimentada futbolista norteamericana Megan Rapinoe dijo:

“El premio no tiene mucho peso cuando tienes a alguien en la lista de la que nunca he oído hablar” y que “a la FIFA no le importa en realidad el futbol femenil”. ¿No se trata más bien de impulsar a las que vienen atrás sin importar la edad?

Nadie sabe lo que pasará con Deyna. Hoy la historia es de Lieke Martens. Ella sí es internacional con la selección mayor holandesa, acumula más de 50 partidos, supera los 25 goles en todas las categorías y está de más mencionar que también se volvió la máxima goleadora del Europeo Sub-19 disputado en 2010. Su currículum ni siquiera abre lugar a las preguntas acerca de la calidad de su juego. Lieke es a partir de ahora lo que vemos y lo que podemos ser.

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