“SUENA RARO, PERO ES CÓMODO JUGAR EN BIKINI”, MARTHA REVUELTA

¿Has visto que en la playa nunca hay abismos y que es una superficie generalmente homogénea? Intentas escarbar un poco sobre la arena, pero pronto llega una ola y deja todo parejo. Desistes de querer encontrar un tesoro y ves una cancha de voleibol. Reúnes a hombres y mujeres, hacen dos equipos, y listo. Ya estás jugando. Olvidaste aquella pregunta tonta con la que empezó este texto.

Parece que lo único que los divide es una red. Bueno, según el reglamento oficial de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), sólo hay 19 centímetros de diferencia entre la altura de la red dependiendo el sexo. En el resto del documento, las normas aplican igual. Mientras ahora te cuestionas esto, continúas esperando que te acomoden la pelota perfecta para hacer un remate.

No eres el único que piensa que no importa tanto el género, lo que vale es hacer los puntos y ganar el set. La voleibolista mexicana Martha Revuelta, seleccionada nacional desde los 14 años, comparte que la metodología que aplica la Federación Mexicana de Voleibol en sus atletas varoniles y femeniles es muy similar.

“Siempre entrenamos juntos Juan Virgen, Lombardo Ontiveros y nosotras (Martha Revuelta y Bibiana Candelas), realmente de lo que dependía nuestro tipo de preparación era de los tiempos, de los torneos más importantes en los que ‘Chava’ (Salvador González), nuestro entrenador, quería que llegáramos al 100 por ciento, obviamente sí eran diferentes cargas […] pero se adecuan a las características individuales de cada jugador”, mencionó Revuelta.

Desde niña, la originaria de la Ciudad de México, creció viendo a sus dos padres jugar voleibol. Y aunque practicó otros deportes, Revuelta decidió seguir con el legado familiar. Curiosamente, eligió una disciplina que en México no tiene ‘paternidad’ o ‘maternidad’. La brecha de desigualdad entre ambas categorías no es abrumadora como en otras actividades.

“¿Diferencia entre mujeres y hombres? Depende de la camada de jugadores […] depende de momentos y de tiempos. También puede ser cuestión de apoyos, pero estos se van dando acorde a los resultados”, comentó Martha en una entrevista que se tuvo con ella vía Whatsapp. A veces les ha ido mejor a ellos, a veces a ellas, en pocas palabras, fue el panorama que nos planteó.

Los números tampoco nos mienten. Desde la aparición del voleibol de playa en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, la delegación mexicana ha presentado a dos parejas de hombres (Sidney 2000 y Río 2016), y a tres parejas de mujeres (Sidney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008). Las particularidades no van por lo cuantitativo, sino por lo cualitativo. Entre las que se encuentra el sexismo.

¿Las mujeres en el voleibol están expuestas a tener más reflectores por temas sexistas que por sus cualidades físicas?

“Muchas veces se toma muy en cuenta el físico, cómo se ve en el tipo de uniforme. Se juega en bikini y los hombres sólo con playeras sin mangas. Entonces sí. Aunque también hay muchas fanáticas que son más desinhibidas en expresarse hacia los voleibolistas hombres […] El voleibol femenil llama más la atención en cuestiones visuales, y el varonil es el nivel, por ejemplo, a mí me gusta verlos por la potencia y la rapidez, y que tal vez los juegos de mujeres son un poquito más lentos”.

Terminaste el partido y quedaste fascinado con este deporte. Vas a tu computadora y tecleas voleibol de playa en Google. De los primeros 10 resultados de búsqueda, cuatro de estos contienen contenido sexista sobre jugadoras. Entre ellos, un video sobre “Las 5 jugadoras más hermosas de Voleibol de Playa Río 2016”. Así que piensas, ¿estas connotaciones sobre su deporte podrían afectarlas?

¿El público del voleibol de playa llega a realizar insultos sexistas?

“Sí claro, tú sabes que nunca se va a poder callar al público, ni en el futbol lo pueden hacer con sus multas. El público mexicano es muy desinhibido en ese aspecto. Los he escuchado más que nada en el deporte estudiantil. Pero realmente a los deportistas no nos debe importar eso, porque debes estar concentrada en tu juego, y debes aprender a lidiar con eso”.

Por lo que reflexionas, si las voleibolistas podrían utilizar otro tipo de indumentaria. Y aunque de 2000 a 2012, la FIVB tenía como carácter obligatorio el uso de bikini para las jugadoras, ahora tienen la libertad de elegir su tipo de uniforme. Incluso, te acordaste de la emblemática foto entre la egipcia (totalmente cubierta por ser musulmana) y la alemana (en el tradicional calzoncillo y top) en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

¿Te gustaría que cambiara la indumentaria típica que usan las mujeres o te sientes cómoda con la que usualmente se maneja?

“En los Olímpicos, las egipcias jugaron todas tapadas, y se me hizo muy padre que se respetaran sus ideologías y que pudieran jugar cómo ellas se sintieran cómodas […] tal vez sonará medio raro, pero es muy cómodo jugar en bikini, súper cómodo, por las condiciones climáticas, el calor y la arena. Eres más libre de jugar. Se te facilita el movimiento”.

Así, concluyes que el talento es el que debe prevalecer. Que en el voleibol de playa mexicano no hay abismo entre hombres y mujeres. Que incluso nuestros seleccionados y seleccionadas entrenan juntos. Que ellas están más expuestas a que nos olvidemos de lo importante, pero que trabajan día con día para que sólo nos fijemos en sus logros.

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