ADRIANA JIMÉNEZ: LA REVANCHA EN LOS ACANTILADOS

Por: G. Gabriel Garduño (Colaborador invitado)

Fue en 2004 cuando una joven promesa de los clavados mexicanos, con más de una década de trayectoria, vio truncado, por terceras personas, su sueño de acudir ir a unos Juegos Olímpicos. El puesto 24 del mundo obtenido en el preolímpico por Adriana Jiménez, pese a entregar el boleto, no fue suficiente para la Federación Mexicana de Natación (FMN), la cual decidió restringir el pase sólo a las exponentes rankeados entre las 16 mejores del orbe.

Dicha resolución fue devastadora para una atleta que había soñado toda su vida con representar a un país en la justa deportiva más grande de la humanidad, y por qué no, hacer sonar orgullosa las notas de su himno nacional en todo el Centro Acuático de Atenas.

 “Los Olímpicos son la gloria, entrenaba para ese momento pero desgraciadamente la Federación Internacional de Natación (FINA) y la FMN tienen diferentes patrones a seguir, dijo.

¿Y cómo te sentiste tras la noticia?

Me sentí triste y decepcionada, pero eso me ayudó a dar un giro a mi vida. Yo ya no quería estar allí. Estaba un poco harta de viajar tanto y de entrenar mucho, estaba ansiosa por saber que era ser una persona normal y lo comprobé”, aseveró.

Sin embargo, el destino suele entregar revanchas, y como el instinto llama, Ady, como prefiere que le digan, decidió darse otra oportunidad en el agua 10 años después, pero ahora más madura y literalmente con un sueño abismal, no por mejor o peor, sino porque en realidad lanzarse desde un barranco le devolvió la vida.

“Fue el destino el que me volvió a traer; esta era mi disciplina y sin la espera no estaría aquí. Llegó en el momento indicado para que formara parte de los clavados de altura. No hubiera sido lo mismo si siguiera en aquella carrera, tal vez no era para mí. Al final solté esa mala experiencia, la acepté. Fue un mundo nuevo para mí y (al empezar) estaba como niña con juguete nuevo. Eso me dio mucha más alegría.”, comentó.

¿Qué fue lo que te impulsó a volver a los saltos de altura?

La cosquilla de ser la primera mexicana en tirar 20 metros, ser diferente y original; no seguir los patrones. Y retarme a mí misma, tener nuevos retos y fronteras. Además, la influencia del campeonato de Barcelona 2013; con base a eso tomé la decisión.”, reconoció.

Luego de una prolongada pausa que incluyó un exitoso paso en el cheerleading y la instrucción deportiva, Adriana regresó oficialmente a los clavados en 2014, volvió al agua que tantas veces le vio sumergirse en aspiraciones de gloria. No obstante, la plataforma de 10 metros, su especialidad en saltos ornamentales había quedado atrás, y los clavados de altura, ejecutados desde 20 metros, son ahora su pasión.

“Mi primer tiro fue en 13 metros, el segundo ya fue de 20. Aprendí poco a poco. Me llega más consciente y responsable; lo estoy disfrutando más”, comentó.

¿Aún te da miedo lanzarte?

“Sí te impone pero quería hacerlo, tenía la duda (en principio) y me gustó mucho el tiempo, el ritmo del clavado (desde aquel entonces). Estuve en un show donde lo haces todos los días, de cuatro a cinco veces, tu cuerpo se aprende el clavado y como son plataformas móviles no noté que estaba desde allí.

Asimismo, la clavadista de 32 años reveló de qué se ha valido para ser actualmente catalogada la segunda mejor clavadista del mundo.

“Los resultados se han dado gracias a mi trayectoria como clavadista (ornamental). Los clavados son mi mayor ayuda para los saltos de altura, los adapte con ajustes pero sólo los clavados me ayudaron en técnica”.

¿Tu etapa en el cheerleading te ayudó para el salto de altura?

No. Me ayudó sólo a mantenerme en forma acrobática, a no perder ubicación, coordinación y fuerza. Los clavados son mi mayor ayuda para los saltos de altura,, ambas fueron etapas importantes pero de los saltos ornamentales tomé mis clavados (vueltas y giros).

De igual forma, luego de su presentación en el Campeonato Mundial FINA Budapest 2017, donde se levantó con la medalla de plata en la especialidad, y tras los títulos en el Red Bull Cliff Diving de Abu Dabhi y Portugal durante 2017, pareciera que todo ha sido sencillo. No obstante, Ady platica lo mucho que ha batallado para llegar a donde está, sobre todo en sus tres temporadas en la gira de la bebida energética.

“Los atletas antes que eso somos humanos, también nos enfermamos y tenemos emociones. Eso afecta. Cada año presenta circunstancias distintas en tu vida. En 2016 tuve problemas de salud muy marcados, estuve dos veces en el hospital; eso me afectó mentalmente, no es lo mismo. La inconstancia (entre 2014 y 2016) se la debo a eso, pero fui incrementando la confianza en mi cuerpo y mí misma”, acotó.

De la misma manera, Ady tuvo palabras ante la posibilidad de que los clavados de altura se conviertan en deporte olímpico.

“Me ilusioné mucho y lo sentía muy viable, ir a olímpicos te llena de vida y esperanza, porque quieres estar ahí. También cambian tus planes, para que nos volteen a ver, pero al parecer nos falta todavía. Habrá que ver cuál es la respuesta definitiva y por algo pasan las cosas, los años que me queden como atleta representaré a mi país con mucho respeto y honor. Es cuestión de cantidad de atletas, por eso no pudo tomar fuerza para ser deporte olímpico. Es un deporte espectacular que se aprecia mucho y tiene ventajas, pero en todo lo demás se cubrirá y en 2024 quizá sea deporte olímpico”.

La también primera mexicana en obtener un podio en esta disciplina en la gira mundial, opinó sobre si las mujeres pudieran lanzarse de más allá de 20 metros, tal y como los varones lo realizan desde 27.

“A mí no me gustaría tirar más de 20, los 27 son perfectos para los hombres. Nuestra anatomía no es tan fuerte como la de los hombres, creo que son adecuados para las ejecuciones y también se aprecia bien a esa distancia; arriba sería más riesgoso por los impactos para nuestro cuerpo. Creo que tampoco es necesario”, aseguró.

En el mismo tenor, Jiménez Trejo aclaró qué tipo de relación deportiva lleva con su prometido, el también clavadista de altura y australiano, Joey Zuber.

“Él no es mi entrenador, mi entrenador es César Cuevas que es mexicano, cuando estoy en Australia me echa la mano pero no se mete mucho. Él vino acá por mí, y en las vacaciones vamos allá, no por malinchista, pero trato de equilibrar mi relación. Llevo mi programa desde México y vamos de la mano con ello y tratamos de no rebasar el límite en nuestras carreras, tratándonos con cuidado y respeto. Él me aporta algunas cosas pero definitivamente mi trabajo es el fruto de mis entrenadores, comentó.

Adriana tuvo palabras para alguien que considera parte fundamental en su formación, la instructora Norma Balardi, quien también adiestró a la conocida Azul Almazán.

“Yo comencé con ella en la Alberca Olímpica a los ocho años, tenía un equipo muy talentoso, donde destacaba Azul (Almazán) que fue a los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y Miguel Velázquez que fue a la Copa del Mundo de 2004, que era selectivo para los Juegos Olímpicos, Era una mujer muy destacada en el deporte, que también acudió a unos juegos olímpicos; conocía de clavados y de detalle. Era muy dulce con todos; nos trataba muy bien. Nunca había regaños fuertes, palabras dulces pero concretas”, agregó.

¿Cuál es la diferencia de método con el de los hermanos Rueda?

“Fue mucha, yo me presenté al alto rendimiento con Francisco Rueda, entrenaba escasas dos horas y con ellos fueron de seis a siete horas. Ahí la cantidad aumentó mucho; la disciplina. Yo viví en el Comité Olímpico Mexicano desde los 13 años, fue una gran diferencia, pero mi nivel incrementó como espuma pues la carga y la repetición aumenta la calidad también”.

¿A quién consideras más fundamental en tu carrera, a Norma o a los Hermanos Rueda?

“Caí con la persona correcta; ella fue una clave muy importante en mi carrera, yo era la pequeña del equipo; me trataron como la bebé y de una forma muy especial. Me hacían sentir muy bien, cómoda, muy protegida. No me imagino con alguien más, no me gustaría cambiar nada de mi carrera y así me gustaría dejarla porque cada persona que ha aparecido ha sido clave para llegar hasta aquí”.

¿Consideras que instructores femeninas son mejores que los varones?

“La verdad yo estoy contenta con la historia de mi vida. Mis compañeros y compañeras también, su estilo de tirar, fue la que marcó su estilo gracias a Balardi, los Rueda fueron un gran complemento a ese programa. Pero no sé qué opinen ellas, yo me encargo de lo que tengo que hacer”.

¿Utilizaste lo enseñado en tu faceta como instructora?

“Tomé un poco de todos mis entrenadores, de hecho inicié con mi hermano en el deporte que era karateka, era muy exigente y profesional, pero tomé la dulzura de Norma porque también debes soltar la rienda para que se sientan queridos. La disciplina es muy importante junto con la técnica que los Rueda me dejaron y así reflejé con mis alumnos lo que son los clavados”.

¿Por qué cada vez más chicas quieren tirar clavados?

“Influyó mucho Paola Espinosa, ella es la gran clavadista de todos los tiempos de México, como perfil femenil hizo que voltearan a ver el deporte y tomaran su ejemplo. La imagen de ella inspiró a muchas niñas y por eso se ha incrementado, ella fue el factor más importantes”.

Finalmente, Adriana se asume como la estandarte mexicana de esta disciplina y está consciente de ello.

“Es un honor y una gran responsabilidad para mí ser la primera mujer en este deporte, sobre todo porque es de alto riesgo, siempre tienes que estar bien física y mentalmente, es un juego mental donde se está en riesgo más allá de tu integridad. Estaría feliz de que más mujeres nos acompañaran. Apenas una chica está buscando entrar al nivel competitivo, necesita un poco más de preparación, es un proceso largo porque la disciplina es nueva, pero también incluir a niños y jóvenes mexicanos que son el futuro de nuestro país”, argumentó.

Y para concluir, dejó en claro que viene para ella en el corto plazo.

“Cerrar bien la serie mundial, cuidar mi salud, disfrutar las competencias que me quedan”, finalizó.

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