LAS MUJERES AÚN SIN CABIDA EN EL TOUR DE FRANCIA

Por Cristina Herrera

El Tour de Francia, la carrera ciclista más prestigiosa del mundo, inicia este sábado y ahí se darán cita los mejores corredores del planeta. La trascendencia que tiene este evento es clara. Sin embargo, aún hay algo que, al igual que otras famosas carreras como el Giro de Italia o la Vuelta a España, siguen dejando de lado: la participación de las mujeres, quienes no han logrado cruzar la línea de meta junto a los hombres.

Este año, el evento vivirá su edición número 104 y los organizadores, sin duda, están orgullosos de la tradición que tiene esta carrera. No obstante, en una sociedad en el que las mujeres en el deporte están luchando por la equidad, parecería claro que es momento de un cambio.

Los organizadores han intentado incluir a las mujeres en la fama de este evento. En la década de los 80 hicieron un intento. En aquella década, el Tour de Francia lanzó la Grande Boucle Féminine Internationale y la mantuvo de manera intermitente entre 1984 y 2009.

En sus primeros años, la carrera femenil, paralela al Tour de Francia varonil contaba con 18 etapas en comparación con las 23 que tenía el de los hombres.

En esas etapas, sólo se cubría una cuarta parte de la distancia, y la ganadora se llevó una pequeña fracción del premio económico que se les otorga a los hombres.

La última edición del evento se llevó a cabo en el 2009 debido, según los organizadores, a la falta de financiamiento pues la carrera no tuvo la cobertura con la que cuenta la carrera varonil, ni los patrocinadores por lo que no fue posible mantener viva esta competencia.

Actualmente, a las mujeres se les permite competir en una carrera de un día llamada “La Course de Le Tour de France”, la cual comenzó hace dos años. Este evento es de sólo 67 kilómetros este año -contra los 3,540 kilómetros que abarca la carrera varonil-, y es organizada en respuesta a la petición de que las mujeres puedan competir en la carrera masculina.

Sin embargo, los argumentos para que las mujeres no corran a la par de los hombres en la carrera francesa son los mismos que se han dado en el ciclismo por varios años: que ellas mujeres no son tan fuertes para competir a la par de un hombre y que, además, no atraen los mismos ingresos.

Sería bueno tener mujeres en el Tour de Francia. Sin embargo, la Amaury Sport Organization (ASO) no es sólo el ciclismo, y es difícil decirle al jefe que vamos a perder dinero con un evento”, aseguró en una entrevista Jean-Marc Marino, director de la carrera de La Course.

“Nos encanta organizar eventos de ciclismo femenil, pero también tenemos que mostrar a nuestros jefes que podemos hacer dinero con él, porque eso es parte de la oferta también. Sería genial tener mujeres en Tour de Francia. Sería increíble, y sé que a mi jefe le encantaría. Pero el problema es encontrar el patrocinador, los socios, las ciudades, que costaría mucho, mucho, mucho dinero”, concluyó.

El rezago que tiene la inclusión de las mujeres en la carrera femenil se puede comparar con el futbol.

Por ejemplo, la Copa Mundial de futbol femenil se llevó a cabo por primera ocasión en 1991, 61 años después del primer Mundial varonil.

Los prejuicios en cuanto al género parecen ser los mismos en un deporte que en otro. En un principio, la FIFA, a cargo todavía de Joseph Blatter, sugirió que las mujeres usaran un balón más pequeño, a pesar de que siempre han jugado con el mismo balón que los hombres.

Además, proponía que el tiempo regular se acortara de 90 minutos a 80 minutos para las mujeres pues argumentaban que era demasiado desgaste físico para ellas.
April Heinreichs, capitana de la selección de Estados Unidos en el Mundial de 1991 aseguró: “Tenían miedo de que nuestros ovarios fueran a caerse si jugábamos los 90 minutos. Sabemos que las mujeres podemos jugar con el balón del mismo tamaño y con la misma duración que el de los hombres. Y, de hecho, hemos demostrado que el futbol de las mujeres se ha convertido en un evento de éxito comercial”, destacó.

El Tour de Francia pues, podría tener dos opciones: crear una carrera femenil que tenga el mismo grado de dificultad y prestigio que el de los hombres o incorporar a las mujeres en la carrera ya existente.

Podría distinguirse la participación de la mujer con camisetas distintivas, que además contaran con patrocinadores que pudieran hacer la carrera femenil más rentable, sin cambiar nada logísticamente.

Ellas podrían incluso comenzar la carrera por detrás de la carrera masculina, tal como se hace actualmente en los maratones.

Como dijo la ciclista estadounidense Alison Tetrick el año pasado al sitio bicycling.com: “Somos todos unos ciclistas, no importa si eres hombre o mujer. Sólo esperamos que los organizadores del Tour de Francia lo vean de esa manera”, explicó.

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search