EL DOPAJE EN ATLETAS MUJERES, UN RETO PARA LA WADA

Por Cristina Herrera

La tenista rusa María Sharapova estará ausente del Roland Garros, luego de que la organización anunciara hoy que la rusa no recibirá la invitación wild card para estar en el segundo Grand Slam del año, luego de su suspensión de 15 meses por dopaje.

Esto es congruente para el abierto francés, debido a la lucha permanente que este certamen tuvo contra los casos de doping, pese a la condición de ex campeona de Sharapova en París.

Bernard Giudicelli, nuevo presidente de la Federación Francesa de Tenis (FFT), le dijo a L’Equipe: No podemos invertir un millón y medio de euros en la lucha contra el dopaje y luego invitar a una jugadora sancionada por el consumo de un producto prohibido”.

Palabras que coinciden con las del británico Andy Murray, número uno entre los varones: “Creo que realmente debería ganarse su vuelta. Sin embargo, la mayoría de los torneos harán lo que crean mejor para ellos. Si creen que tener grandes nombres en el torneo va a vender más entradas, entonces van a hacerlo”.

La cuestión del dopaje en el deporte no es cosa nueva. Mucho menos que las mujeres atletas se vean inmiscuidas en este tipo de escándalos.

En el 2015, por primera ocasión, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA por su sigla en inglés) dio a conocer un desglose por género de las violaciones al Código Mundial Antidopaje. Según los datos, los atletas hombres dieron positivo cuatro veces más seguido que las mujeres.

Este número pareciera sugerir que las mujeres son mucho menos propensas a recurrir a drogas para mejorar su rendimiento, pero eso parece no ser el total de la historia.

Si se compara el rendimiento físico que tiene una mujer y un hombre, éste resulta ser relativo y pareciera que hay poca base para afirmar que las mujeres son menos propensas a utilizar sustancias prohibidas.

Por una parte, las mujeres tienen niveles basales más bajos que los de los hombres, por lo cual se podrían beneficiar de dosis más pequeñas de esteroides para mejorar su rendimiento.

Para las mujeres, los efectos de los esteroides anabólicos son mayores, y los antiguos archivos de la República Democrática Alemana han demostrado que su plan oficial dopaje dirigido a las mujeres, han tenido más impacto de lo que hicieron en sus homólogos masculinos,” explicó en una entrevista a la BBC Olivier de Hon, científico experto Antidopaje de Holanda.

Pero, por otro lado, también el bajo número de positivos por parte de la WADA podría deberse a una falla en el grupo que se controla.

Según los documentos técnicos de la WADA, para que un atleta sea seleccionado para el antidoping se debe hacer una evaluación del “riesgo del deporte o disciplina en relación al dopaje, que tenga en cuenta una amplia gama de factores de riesgo, además del fisiológico”.

De acuerdo con la WADA, estos factores pueden incluir la historia que tiene ese deporte con el dopaje, el beneficio económico que se obtiene, el género y la edad, entre los más importantes. Esto quiere decir que las pruebas se centran en aquellos atletas que se consideran estadísticamente más propensos a usar sustancias prohibidas.

Sin embargo, al hacer una revisión del reporte de la WADA, las mujeres parecen tener menos probabilidades de ser controladas.

En total, en el 2015, año del último reporte de la Agencia, se realizaron 229,412 pruebas antidoping, de las cuales 1,649 resultaron adversas y 1,304 se dieron en hombres, mientras que 344 en mujeres.

Bajo esta fórmula, las mujeres atletas han sido etiquetadas con un riesgo más bajo de doparse, pero lo cierto es que no se controlan con la misma frecuencia de los hombres.

Esto se vio reflejado, por ejemplo, en las declaraciones de la ciclista Lizzie Deignan, ex campeona del mundo que fue suspendida provisionalmente por la Unión Ciclista Internacional (UCI) luego de acumular tres ausencias sin anunciar su paradero.

Más atletas necesitan ser controladas, como lo hace la UCI con los hombres, deberíamos tener las mismas reglas que con ellos y ser controladas no sólo fuera de la competencia, sino previo a la misma.

Pero que las mujeres se dopen no es una sorpresa. Los documentos de la IAAF, por ejemplo, indican que las mujeres se dopan más que antes. Por ejemplo, la tres veces campeona del maratón de Chicago, Liliya Shobukhova y la tres veces ganadora del maratón de Boston Rita Jeptoo, así como la tenista rusa María Sharapova, sugieren que las mujeres atletas pueden doparse en tasas similares a las de sus homólogos masculinos.

“Sabemos que existe la cultura de ganar a toda costa en todos los deportes, a todos los niveles, y que la tentación de utilizar drogas para mejorar el rendimiento de engañar a su competidor no está limitado por el género”, dice Annie Skinner, portavoz para la Asociación Antidopaje de Estados Unidos.

Lo que significa que siempre que hay un deseo de ganar, el dopaje continuará siendo un problema tanto entre hombres y como entre mujeres.

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