LA PELEA MÁS DURA DEL BOXEO FEMENIL: EL RECONOCIMIENTO

Cristina Herrera

El mundo ha luchado durante mucho tiempo para aceptar a las mujeres boxeadoras. Sus cuerpos musculosos, su valentía ante los golpes, su renuencia a encogerse, se ha burlado de los cánones tradicionales de feminidad.

En México, este deporte cuenta ya con mucho arraigo, pero no ha sido sino hasta las últimas dos décadas, cuando las mujeres han logrado demostrar que sus puños valen igual que los de los hombres, aunque pese a ello, el reconocimiento es muy inequitativo.

Actualmente, México cuenta con cinco campeonas mundiales de boxeo, la más reciente en coronarse fue la mexicana Mariana “Barbie” Juárez, quien en una histórica pelea celebrada en el Zócalo de la Ciudad de México, se impuso por decisión unánime en 10 asaltas a la zambiana Catherine Phiri, y así le arrebató el título de peso gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

La pelea logró congregar a más de 30,000 espectadores, una cifra histórica si se toma en cuenta que el combate principal fue protagonizado por mujeres.

No obstante, en el boxeo femenil aún hay mucho que trabajar. Durante años, para algunos promotores y funcionarios masculinos, la respuesta a las boxeadora que exigían su derecho a luchar era siempre “no y simplemente no”.

Y estos rechazos se permearon a los medios de comunicación. Ninguna de las peleas estelares que se transmiten en Pay Per View de los últimos años han logrado ser protagonizadas por mujeres.

La pobreza de atención en los medios en el boxeo femenil ha contribuido a la lentitud en el desarrollo de este deporte: Estados Unidos no reconoció un campeonato nacional sino hasta 1997, y el boxeo femenil no fue incluido como deporte olímpico hasta 2012.
Hasta noviembre pasado, las mujeres nunca habían encabezado una pelea en PPV. Fue justo cuando Claressa Shields , de 21 años, en su debut profesional se impuso a la húngara Szilvia Szabados, en el Gran Detroit MGM de Detroit.

Pero hasta entonces, las pantallas no habían tomado en cuenta la grandeza de una de las promesas del boxeo, quien desde los 11 años empezó en el ring y a los 16 ya se había clasificado a pruebas olímpicas. En el 2012, cuando Shields apenas tenía 17 años, ganó la primera medalla de oro en el boxeo femenil en unos Juegos Olímpicos, título que refrendó en Río 2016.

Es decir, ella no era ajena a la victoria aunque el mundo aún no la reconocía. Porque la falta de audiencia y proyección limita siempre la relevancia de la victoria. Porque eso es el boxeo, después de todo, un espectáculo que debe llegar al espectador.

Quizá ningún otro deporte es tan dependiente de estas dos cosas como el boxeo, pues sin focos, éste parece no tener gloria ni su innata brutalidad.

La lucha por esa equidad en la cobertura mediática la inició Marian “Lady Tyger” Trimiar, quien incluso llegó a una huelga de hambre para mostrar su inconformidad y exigir las mismas condiciones de transmisión para mujeres que hombres.

A finales de 1970, se llevó una amarga lucha para obtener una licencia para que el estado de Nueva York permitiera el box femenil legalmente, pero sólo logró que se le otorgara licencia a Cathy Davis.
En 1977, trece estados de los EEUU permitían que las mujeres boxearan, aunque California y Nevada lo hicieron con algunas restricciones: las peleas femeninas se limitaban a cuatro rounds de dos minutos, y las combatientes no sólo debían someterse a rigurosas evaluaciones físicas y de salud, sino que también debían firmar un contrato según el cual no estaban embarazadas o menstruando en el momento de la pelea.

Cat fue la primera y única mujer en la portada de una revista deportiva hasta que Christy Martin apareció en Sports Ilustrated en 1996.

Chrsty Martin. Foto: SI

Más tarde, en abril de 1987, Trimiar volvió a dirigir una huelga de hambre con el fin de traer más reconocimiento para el boxeo femenil. La huelga de hambre también era un llamado para la igualdad de remuneración para los hombres y el boxeo femenil, la igualdad de patrocinio corporativo de sus eventos, y una mayor promoción del boxeo femenil como un medio de desarrollo de la autoestima y la autodefensa para las mujeres y las niñas, de acuerdo con Malissa Smith en su libro “Una historia del boxeo femenino”.
Aunque sus demandas no se cumplieron, Trimiar decidió poner fin a su huelga después de un mes de ayuno y perder casi 15 kilogramos. Para muchos, la lucha que enfrentó la boxeadora sirvió para abrir puertas a boxeadoras como Claressa Shields, quien ha logrado que el mundo se extrañe un poco menos cada vez que mira a una mujer ponerse los guantes y subirse al ring.

¿Por qué el boxeo femenil no es tan reconocido?

Nunca desde que Laila Ali derrotó a Christy Martin hace más de una década, ha habido tanto interés en el boxeo femenil, aunque ahora, parece que con la llegada de este deporte al calendario olímpico y las peleas mediáticas como la de Shields o la misma Barbie Juárez, la atención en el boxeo de mujeres comienza a progresar.

Pero, ¿por qué se ha tardado tanto en crecer este deporte?

Al parecer, al no ser un deporte muy lucrativo, algunas mujeres que tenían futuro en el boxeo han buscado otras disciplinas para trascender como las artes marciales mixtas, en concreto la UFC, en donde no sólo han logrado reconocimiento, sino también ganancias económicas gracias a su talento.

En la UFC, una de las grandes estrellas ha sido Ronda Rousey, quien no sólo ha sido portada de varias revistas, sino también se ha convertido en una estrella de cine y televisión gracias a la fama que ha tomado en este deporte. Hasta ahora, ninguna boxeadora ha logrado tales condiciones.

Para poner esto un tanto en perspectiva, Showtime no ha transmitido una sola pelea femenil desde el 2001, HBO nunca lo ha realizado, y PBC (Premier Boxing Champions de Al Haymon) transmitió su primera pelea femenil con Heather Hardy en agosto de este año.

Ahora, tras haberse incluido en los JO de Londres 2012, el boxeo femenil ha atraído la atención del público en general, con boxeadoras como la británica Nicola Adams, la irlandesa Katie Taylor o la estadounidense Clarisse Shields.

Y es que si hay una cosa que logran los JO es que hace que la gente vea deporte y con ello los aficionados se dieron cuenta de la calidad que poseen las mujeres. Si los fans pueden mantener ese interés, las principales boxeadores podrían hacer mucho dinero.

Hasta ahora, la irlandesa Katie Taylor ha sido quien ha generado un importante interés en el boxeo femenil, al menos cuatro de sus peleas han sido bajo la bandera de Matchroom y Sky Sports.

En su patria, es algo parecido a un ícono nacional. Todo mundo se detiene cuando ella sube al cuadrilátero. Pero no sólo en su país. Su calidad la llevó el año pasado a combatir en la pelea preliminar al combate titular entre Anthony Joshua y Carlos Molina. Al parecer, hay interés en su progresión, así como en el de Nicola Adams, quien pelea este 8 de abril y Claressa Shields –que cuenta ya con dos peleas profesionales y está a punto de firmar con un promotor–.

Por el momento, los promotores están haciendo lo mejor posible para concretar a esta boxeadoras, aunque al parecer aún no hay proyecto de ponerlas a la cabeza de la cartelera. No obstante, eventos como los que ocurrieron el domingo en el Zócalo, parecen anunciar que el boxeo femenil empujar fuerte y busca un reconocimiento que se le ha negado por muchos años, pero lentamente ha demostrado que tiene el talento y la emoción para conquistar a cualquiera.

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