EL TENIS FEMENIL SIN SERENA WILLIAMS

Por Cristina Herrera

El anuncio del embarazo de la tenista Serena Williams la semana pasada, cimbró al mundo del tenis por lo inesperado de la noticia y porque, obviamente, la número uno del mundo deberá perderse el resto de la temporada, aunque ha advertido que hará lo posible por regresar pronto en el 2018.

Ahora la WTA y el tenis femenil, pierde temporalmente a una de sus principales estrellas, la ganadora de 23 Grand Slams y número uno del mundo por varias semanas. Es incierto lo que viene ahora para este deporte, sobre todo porque hay quienes aseguran que el regreso a la competición tras el embarazo no es sencillo y más aún, porque Williams ya tiene 36 años, para muchos, la edad en el que los tenistas inician el ocaso de su mejor nivel.

Pero para algunos, el retiro temporal de Serena, abre una baraja de posibilidades para el desarrollo de otras tenistas como Angelique Kerber. Y es que con Serena en la cancha, una cosa era segura: ella siempre era la favorita, especialmente para los Grand Slams. Ahora las cosas serán diferentes. Un año sin Serena hará que la competencia por los torneos sea más abierta y tenga más candidatas.

Jugadoras como Simona Halep, Agnieszka Radwanska y Garbiñe Muguruza tendrán importantes oportunidades. Del mismo modo, el próximo regreso de Maria Sharapova, quien vuelve tras una sanción por dopaje, será un aliciente para saber hasta dónde puede llegar la rusa. Mientras que Petra Kvitova y Victoria Azarenka también entrarán en juego.

No obstante, para el tema de la imagen y el atractivo de la WTA, probablemente la ausencia de Serena deberá ser sorteado para evitar que el público pierda interés, como sucedió el año pasado con las ausencias de Roger Federer y Rafael Nadal en el circuito masculino, que hicieron que la temporada pareciera un poco más aburrida que otras.

Eso, posiblemente, repercutirá en el negocio de la WTA, pues Serena ha garantizado mayor visibilidad para los torneos femeniles y, junto con Sharapova, ha gobernado en la última década este deporte.

Por ejemplo, de acuerdo con el reporte de la WTA Women’s Tennis Global TV and Digital Audiences del 2014, el torneo más visto de ese año fue la final del BNP Paribas WTA Finals presentado por SC Global Singapore, el cual atrajo a 26.9 millones de televidentes en los siete días que duró la competencia. En dicho torneo, la menor de las Williams se impuso en la final a Simona Halep.

En tanto, el Miami Open, torneo donde Serena Williams se impuso en la final a la china Li Na, fue el segundo más visto de aquel año. Misma historia sucedió en la edición de dicha competencia en el 2015, pues Serena también fue protagonista en el torneo que, acorde con datos de la WTA, también fue uno de los más vistos de ese año con 29.37 millones de televidentes.

Lo que parece claro es que la ausencia de Serena podría podría potenciar el tenis femenil en los próximos meses, haciendo que la batalla entre el resto de las tenistas sea más abierta y las ganadoras de torneos, más impredecibles.

FOTO: Hellomagazine

El futuro tras el embarazo, prometedor

La tenista estadounidense no es la única atleta que ha decidido hacer una pausa en su carrera por el embarazo. Pese a que mucho vaticinan que poner una pausa significa poner fin a sus logros, lo cierto es que muchas atletas han logrado volver tras tener a sus hijos y hacerlo con éxito.

Uno de los casos más conocidos fue el de la corredora británica Paula Radcliffe, considerada una de las mejores maratonistas de la historia y quien se impuso en el maratón de Nueva York, a tan sólo 10 meses de haber dado a luz a su primera hija.

Radcliffe confesó que al menos durante sus primeros cinco meses de embarazo, llegaba a correr una media de 22 kilómetros diarios. Pero tras los partos se recuperó rápidamente para regresar a altos niveles de competencia.

Mismo caso fue el de la tenista belga Kim Clijsters, ex número uno del mundo y quien en lo más alto de su carrera, hizo una breve pausa para tener a su hija Jada en el 2007. Dos años después regresó como las grandes y se impuso en la final del US Open al derrotar en dos sets a la danesa Caroline Wozniacki.

Por su parte, las nadadoras Dara Torres y Janet Evans, también optaron por hacer a un lado sus carreras temporalmente para convertirse en mamás. El caso de Torres es excepcional. Con sus 12 medallas olímpicas, esta mujer es un icono en Estados Unidos.

Su historia es todo un ejemplo para muchas mujeres. Tras lograr cinco metales en los Juegos de Sidney, se retiró de la competición. En 2007, a los 40 años (y 15 meses después de dar a luz a su primera hija), obtuvo el oro en los 100 libres en el Campeonato Nacional de Natación en Indianápolis. Y a los 41 años, regresó a unos Juegos Olímpicos (Beijing 2008), y conquistó tres medallas de plata.

Muy similar es lo que sucedió con la nadadora estadounidense Janet Evans, quien a los 40 años se clasificó para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 tras haberse retirado de la alta competición para cumplir su sueño de ser madre.
En tanto, la tiradora malaya Nur Suryani Mohamed Tibi, que participó en los Juegos de Londres estando embarazada de ocho meses. La deportista participó sin ningún problema en la disciplina de tiro olímpico (10 metros), donde concluyó en la posición 34.

“Cuando tienes una nueva vida creciendo dentro de ti te sientes acompañada en todo momento. Mi embarazo no es ningún problema deportivo ni de salud. Además, mi marido me anima y me respalda en todo esto. Desde el principio me dijo que si me sentía con energías de acudir a Londres no debía dar marcha atrás, que probablemente sea el bebé el que me esté dando su fuerza “, explicó la tiradora poco antes de llegar a Londres.

Algunos estudios han demostrado que el embarazo representa un estímulo para las atletas durante la competición. De hecho, la misma Serena contaba con ocho semanas de embarazo cuando se coronó en el Abierto de Australia de este año.

Todo esto demuestra que pese a que muchos consideran que el embarazo supone el fin de las carreras para algunos, lo cierto es que para muchas atletas ha representado un trampolín para seguir triunfando en sus carreras profesionales.

Varios estudios coinciden en que el embarazo supone un estímulo para las deportistas a la hora de regresar a la competición. Sea como sea, las historias de estas deportistas son sinónimo de superación, y demuestran que, pese a los esfuerzos que implica criar a un hijo, la maternidad no es un obstáculo en la carrera profesional de una mujer.

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