DENUNCIAR EL SEXISMO A CAMBIO DE CLICKS: LA NUEVA ESTRATEGIA DE LOS MEDIOS

Por: Claudia Pedraza

Consejos para generar clicks en sitios informativos:

  1. a) publicar titulares sexistas;
  2. b) publicar notas denunciando a medios que publican titulares sexistas;
  3. c) las dos anteriores.

Hace una semana, el diario Recórd alcanzó “notoriedad” internacional. No, no fue por algún revelador reportaje, una  nota exclusiva o una fotografía impactante. La causa fue un encabezado sobre la mayoría de edad de Daniela Figo, hija del ex futbolista Luis Figo, en el cual se señalaba que ya era cancha reglamentaria. El titular fue retomado por algunos medios españoles debido a las críticas de cibernautas y periodistas que lo calificaron de machista. La nota trascendió a sitios deportivos de otros países, como Portugal, Argentina y Colombia. Y ante el escarnio mediático, el periódico mexicano se vio obligado a disculparse.

Para muchos, incluyendo el propio editor de Récord, se trató de un “desafortunado” incidente. No lo es. En realidad, ejemplifica una de las prácticas más comunes en el periodismo deportivo: la sexualización de las mujeres. En días previos al “salto a la fama” del titular, el sitio Cámara Húngara publicó un análisis evidenciando que todas las secciones deportivas de los principales periódicos mexicanos utilizan este recurso. No solo a través de los titulares, sino también de los textos y de las fotografías. Esto explica la indiferencia en México ante el encabezado que en España causó revuelo: textos como ése lo leen todos los días. Y no solo en Récord.

Daniela Figo por fin llegó a la mayoría de edad y no se han hecho esperar los cientos de seguidores que desean conocerla”. Así comenzaba el texto de Futbol Total  publicado una semana antes de que la cancha reglamentaria levantara polémica.  Sin argot deportivo, sin el doble sentido, la idea era básicamente la misma: la mayoría de edad como el inicio del trato sexual hacía las mujeres sin consecuencias legales. La misma idea que reprodujeron diarios españoles como La Vanguardia al afirmar que la joven “levanta pasiones con 18 años recién cumplidos”; o como ABC al destacar la belleza de su “espléndida mayoría de edad”.  Pero en estos casos, no hubo críticas porque estaban publicados en otras secciones, distintas a deportes, donde al parecer “levantar pasiones” está libre de todo tinte sexista.

Que los sitios deportivos publiquen información sobre las mujeres con las que están relacionados los deportistas no es novedad. La tendencia surgió hace más de 20 años, no en España ni en México sino en Inglaterra, donde se acuñó el término de WAGS (Wives and Girlfriends of Soccer) para referirse a las “espectaculares”, “sexys” y “candentes” novias, esposas y amigas de los futbolistas. Tendencia que primero aparecía en la secciones de  Estilo y que después ocupó espacios deportivos. Pero en los tiempos actuales, las WAGS no son suficientes para atraer la mirada varonil, como señala un artículo de El Mundo: “¿Están aburridos de las WAGs? Pues si no tenían bastante con las novias y esposas de futbolistas, ahora llegan sus hijas”. Así, el periodismo deportivo “evolucionó” de “The hottest WAGS” a “The hottest Daughters.

FOTO: EL PAÍS

Por esta razón, en cuanto jóvenes como Daniela Figo cumplen sus 18, comienzan a recibir los mismos calificativos usados para hablar de sus madres. Estas mujeres no tienen nombre; su existencia en el mundo se hace visible a través de los varones destacados que son sus padres: para los medios, son la hija “sensual y religiosa” de Bebeto, la hija “candente” de Romario, la hija “sexy” de Allegri. Y mientras ellas son puestas a disposición de la contemplación masculina, ellos son criticados por permitirlo.

En  Argentina nos hablan de una “Hija de…” que “revoluciona a su país con sus fuertes y osadas imágenes” y de su padre, un ex campeón mundial que “lejos de horrorizarse, la apoya”; en Inglaterra  nos mencionan a otra “Hija de…” que usa “reveladores escotes” mientras que su padre, un destacado entrenador “lo permite porque le gusta consentirla”. Es decir, a ellas no se les reconoce su autonomía, sino que son tratadas como pertenencias de sus padres y como productos de placer para los lectores.

Con esta lógica, se entiende que en medios como The Sportster, en Canadá, una nota comience diciendo: “Sí, soy un completo cretino por escribir este artículo. No merezco perdón. Si usted es uno de los padres de estas mujeres, por favor no venga a perseguirme”. Porque el titular, fotografía o texto denigrante que escribe este “cretino” no las ofende a ellas, sino a sus padres, los venerados futbolistas, entrenadores o dueños de los clubes.

Entonces, si con una sencilla revisión se hace evidente que esta práctica es cotidiana en el periodismo deportivo mundial  ¿por qué solo algunos titulares, fotografías y textos sexistas son objeto de denuncia en los propios medios? La razón se encuentra la creciente necesidad de polemizar para generar clicks. Algo que se puede denominar, a falta de un mejor término, como la clicktivización de la agenda de género, una estrategia en la cual se publican notas sobre discriminación, sexismo y violencia contra las mujeres no porque se quiera visibilizar su relevancia social, sino por la polémica que generan. Esta clicktivización  se distingue por tres cuestiones:

  1. por elegir los casos en función de los resultados (las respuestas incendiarias en redes sociales) en vez de sus causas;
  2. por particularizar y descontextualizar los actos discriminatorios, sexistas y violentos, en vez de presentarlos como un problema estructural;
  3. por omitir un ejercicio crítico y ético del propio periodismo.

Estos tres rasgos se hacen evidentes en el caso de la cancha reglamentaria, que se hizo viral no por su indiscutible sexismo sino porque, como señala el encabezado de El Mundo, incendió las redes. Así, la nota es originada por los tuits que califican el titular como  “repugnante”, “vomitivo” y “absurdo”. Lo que motiva la denuncia mediática no es el acto mismo, sino la controversia que genera en redes sociales. Por eso, aunque meses antes los medios deportivos mexicanos (incluido Récord, por supuesto) hablaban sobre la hermosa, “bella, y “sensual fichaje”  hija de Paco Jemez (DT del Cruz Azul) en términos que resultan igual de absurdos, pasaron desapercibidos en la red, y por lo tanto, no merecieron denunciarse.

Estas omisiones hacen que casos como el de Récord se presenten como errores ocasionales que comete un diario en un titular, cuando son parte de un problema estructural. De acuerdo al Monitoreo Global de Medios, en el mundo solo 4% de las noticias que se pueden encontrar en un día cuestionan los estereotipos de género. En México, el porcentaje se reduce a 2% y en cambio, el 76 % de las notas informativas reproduce los estereotipos sexistas sobre las mujeres en sus contenidos. Para ser ocasionales, se repiten con demasiada frecuencia y no únicamente en la sección de deportes.

Tampoco son solo errores, sino que van en contra de disposiciones legales y éticas. Tanto México como España, Italia, Argentina y otros países que publicaron el caso son signatarios de documentos internacionales como la Plataforma de Acción de Beijing, que entre otras cosas, compromete a los estados a erradicar las representaciones sexistas de las mujeres en los medios de comunicación. Esto supone que en dichos países hay leyes que establecen esta obligación para los medios[i], las cuales son intencionalmente ignoradas. Pero además, son prácticas periodísticas poco éticas, desde las cuales no se comprende que  el problema no está en los términos de un titular, sino en el criterio editorial de publicar información poco relevante sexualizando a las mujeres en textos y fotografías.

Por eso, el absurdo es que las noticias de los medios sobre estos casos también se vuelven incendiarias, presentando el tema como un espectáculo y no como un problema. Lo peor: los espacios informativos que denuncian el sexismo ni siquiera revisan sus propias prácticas sexistas. Sitios como Infobae (Argentina)´pueden calificar de “machista” un titular y a la vez  promover “la selección de las hijas más lindas de los futbolistas. Pasa lo mismo con El Mundo (España) que señala la “cancha reglamentaria” como una “histórica salida de tono” mientras en su archivo existe una galería titulada “La de Caniggia y otras hijas cañón de futbolistas”; o con El País, el medio que mayor cantidad de clicks generó con la nota del “bochornoso titular”, apenas un poco más de los que obtuvo con la noticia sobre Irina Shark, la modelo rusa esposa de  Bradley Cooper, que “reaparecía presumiendo cuerpo tres semanas después de ser madre”. El colmo: el propio Récord pidió disculpas por el caso de Daniela Figo…el mismo día que hacia circular en sus redes la nota de una candente juez de línea que enloquece las redes por su playera mojada.

Así, la denuncia se convierte en estrategia, pero no en compromiso. Las notas no surgen de un ejercicio de análisis, sino del oportunismo del tema. La clicktivización de la agenda de género se usa por igual para producir una noticia de un titular machista de un diario deportivo, de un taxista acosador denunciado por una columnista, o de un académico de reconocida universidad que lanza mensajes sexistas durante un programa de radio. Sí, es necesario denunciar los actos machistas. Pero es más necesario no ser un medio machista. Un periodismo comprometido con la erradicación de la violencia, el sexismo y discriminación empezaría por revisar sus propias prácticas. En tanto no ocurra eso, no hay gran diferencia entre los que publican y los que denuncian las “canchas reglamentarias”.

[i] En el caso de México, la Ley Federal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, La Ley Federal para Prevenir y Erradicar la Discriminación, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia y Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

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