ATLETAS, LA EXIGENCIA DE UN CUERPO PERFECTO

Por Cristina Herrera

Portadas de revistas y diarios, televisión, publicidad. Éstos son sólo algunos de los lugares en donde la imagen de las atletas es expuesta. La imagen corporal de las mujeres en el deporte se ha vuelto una exigencia que pocas de ellas pueden dejar pasar.

De acuerdo con una encuesta realizada por BT Sport en el 2014, al menos 80% de las atletas de alto rendimiento aseguraron que sentían presión para ajustarse a un determinado aspecto o tipo de cuerpo.

Y es que el escrutinio de la opinión pública para las mujeres atletas es muy severo. Vale recordar el caso de la gimnasta mexicana Alexa Moreno, quien fue criticada durante los Juegos Olímpicos de Río 2016 por su aspecto físico.

Con 22 años y sólo 44 kilos, Alexa Moreno debió soportar una de las más crueles campañas en las redes sociales. Para muchos mexicanos, la atleta que representaba a su país no estaba en condiciones físicas para presentarse a competir en los Juegos Olímpicos de Río del 2016.

La mayoría de las burlas por el supuesto sobrepeso de la gimnasta fueron realizadas por hombres. Moreno fue comparada con un cerdo, con una concursante de hot dogs y hasta se le cuestionaba por qué no había hecho un régimen estricto antes de la competición.

Para muchos, la actividad física tiene que ver con el trabajo duro, con conseguir el cuerpo perfecto. Y si no es así, en muchas ocasiones, las atletas son cuestionadas, criticadas y humilladas. Como consecuencia de esto, muchas mujeres se niegan a aventurarse en las prácticas deportivas.

Por ejemplo, un informe reciente del departamento del Deporte de Inglaterra encontró que el 75% de las mujeres encuestadas quería participar en el deporte, pero no se atrevía por temor a ser juzgada por su apariencia y capacidad.

Aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sugerido que el deporte desempeña un papel importante en la carrera por la igualdad de derechos para las mujeres y las niñas, cruelmente, las ideas de la sociedad sobre la imagen impiden hacer una de las cosas que podría marcar equidad y liberación de género.

Y esas ideas permean incluso hasta las bases del deporte. Por ejemplo, en el 2014, Mo’ne Davis, se convirtió en la primera niña en lanzar una blanqueada en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas.

A sus 14 años, la pequeña pitcher se convirtió en la portada de la famosa revista Sports Illustrated e incluso un afamado director de cine realizó un documental sobre ella, en el cual, le preguntaron qué se sentía estar en la portada de la publicación y dejar claro que podía estar a niveles de otros atletas profesionales.

“Ver mi cara en la portada es muy bonito, pero no lo es la cara que estoy haciendo”, asegura. “Parezco un pez globo, pero por lo demás es muy buena”, recalcó Mo’ne.

Es decir, el primer comentario de la pequeña fue acerca de cómo lucía, no de su logro ni de la importancia que tuvo para ella haber conseguido estar en la tapa de la revista.

No es la primera vez que el tema ha salido a la superficie en el deporte. Antes de los Juegos Olímpicos de 2012, Jessica Ennis, la heptatleta que fue figura en la justa británica, fue llamada “gorda” por un funcionario de alto rango de UKAthletics, pese a que cualquier persona veía su esbelto cuerpo, atlético.

En tanto, Rebecca Adlington, medallista olímpica de natación en Beijing 2008 y Londres 2012, estalló en lágrimas durante su participación en un reality show que para ella era muy difícil cómo la cuestionaba la gente acerca de su cuerpo.

No tengo el vientre plano ni nada, tengo lonjas, tengo la piel caída… es bastante difícil”, argumentó a la prensa.

Tras ello, la múltiple medallista paralímpica Tanni Grey Thompson, mostró su apoyo a Adlington durante un acto público.
“Se trata de una mujer joven de la que todos debemos estar orgullosos. Ella es cuatro veces medallista olímpica de natación pero muchos no entienden cómo se siente. Es una tendencia preocupante que las mujeres jóvenes se ponen cada vez más bajo presión para ajustarse a una determinada manera de verse”, destacó.

Pero una y otra vez las deportistas aseguran que han sido objeto de comentarios despectivos de los entrenadores masculinos en relación con sus cuerpos.

Otro ejemplo es el de la ciclista olímpica Jess Varnish, que acusó a Shane Sutton, director técnico del equipo British Cycling, de decirle “que estaba demasiado vieja (25 años) y que debería irse a tener un hijo”, además de acusarla de “tener un culo demasiado gordo”.

Tras ello, Sutton se vio obligado a renunciar, aunque negó las acusaciones, mientras que la doble campeona olímpico Victoria Pendleton y Nicole Cooke respaldaron las afirmaciones, pues dijeron que a ellas también les dijo algo parecido.

Del mismo modo, la triatleta británica Hollie Avil se retiró del deporte sólo meses a partir de los Juegos Olímpicos de 2012, citando a un trastorno de la alimentación, un problema que ella afirmaba que era “muy recurrente” en su deporte, mientras que la heptatleta Louise Hazel dijo que había sufrido críticas similares a Jessica Ennis del organismo rector del deporte.

Mo’ne Davis

El papel de los medios de comunicación

De acuerdo con la encuesta realizada por BT, otro de los actores que juegan un papel importante en cómo se miran a sí mismas las atletas, son los medios de comunicación.

Fueron justamente éstos los que surgieron como uno de los mayores culpables, pues un 66% de las encuestadas consideraban que es una de las principales causas del problema.

“Creo que lo peor es la crítica desproporcionada de los medios de la imagen corporal, una imagen de una celebridad con un círculo rojo alrededor de alguna parte de tu cuerpo o celulitis es sólo totalmente estúpida,” dijo una de los encuestadas.

Otra añadió: “Mi hermana tuvo un trastorno de la alimentación durante 12 años. Es gente joven que vive cosas trágicas y sufren. Creo que esto se debe en parte a lo que la gente percibe como “bello”, debido a lo que vemos en los medios de comunicación”, dijo.

En tanto, las redes sociales tomaron una gran parte de la crítica, con el 42% que apunta a Twitter y Facebook.

Esta presión ha tenido un efecto directo sobre algunos atletas, pues un 76% dice que su comportamiento había sido influenciado tras las críticas. La reacción más común fue la de cambiar su dieta (87%), mientras que el ejercicio y la formación regímenes también se han visto afectadas (58%).

Una atleta dijo que había cambiado su dieta hasta el punto de que desarrolló un trastorno de la alimentación, mientras que otro admitió que había dado prioridad a esforzarse por ser más delgado por encima de su desempeño dentro de su deporte.

“A veces esto ha significado que mi dieta ya no es óptima para el rendimiento, pero se convierte en óptima para buscar más delgada/más delgado …. que no es mi tipo de cuerpo”, dijo.

Otra forma en la que los atletas dijeron que han cambiado su comportamiento es en invertir más tiempo y dinero en su apariencia. La jinete paralímpica Sophie Christiansen dijo que “la presión más notable es mi aspecto, en términos de pelo, maquillaje y lentes de contacto.

“Mi discapacidad significa que es difícil para mí, así que debo pagar por un peluquero y un buen maquillaje cuando voy a eventos de alto perfil. Disfruto mucho ese tipo de cosas, pero hay un elemento de presión”, asegura.

Por último, la mayoría de los atletas sintió que el público y los medios de comunicación valoran más la forma en que un deportista se ve por encima de sus logros en el deporte, así, un 67% cree que este es el caso. Una atleta dijo: “Las mujeres están siendo primero juzgadas por su apariencia física antes que por su talento, personalidad y logros”, concluyó.

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