EL EMBARAZO, UNA DECISIÓN DIFÍCIL PARA ATLETAS

Por Cristina Herrera

Tomar la decisión de ser madre es algo difícil, y más aún cuando uno es deportista de alto nivel. Sin embargo, en últimos años, ser atleta élite no ha sido un impedimento para que las mujeres realicen su sueño de convertirse en madres y continuar después con su carrera deportiva.

Sin duda, las mujeres forman parte imprescindible del deporte de élite en México. El medallero de los últimos dos Juegos Olímpicos es una de las muestras. En Río, de las cinco medallas obtenidas para nuestro país, dos fueron conseguidas por mujeres; mientras que en Londres, de las siete preseas totales, cinco fueron para las féminas.

Apenas hace unos días, la clavadista Paola Espinosa anunció a través de su cuenta oficial de Twitter, que estaba embarazada de su primer hijo. Las fotos y entrevistas no han dejado de circular en los medios de comunicación y, en todas sus declaraciones, la clavadista ha afirmado que su sueño es competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Compaginar la maternidad y el deporte de alto rendimiento es algo común en nuestros días. Así lo muestran varios ejemplos. La británica Jessica Ennis-Hill, heptatleta, a tan sólo 13 meses de haber dado a luz, obtuvo la medalla en su disciplina en los mundiales de Beijing del 2015, mientras que un año después, en los Juegos Olímpicos de Río 2016, se colgó la plata.

Por ejemplo, la tenista belga Kim Clijsters, quien fue ganadora del US Open en 2009 tras casi dos años y medio de ausencia de las canchas (periodo en el que tuvo una hija), por lo que se convirtió en la primera madre en ser número uno de la clasificación mundial del tenis.

O la campeona francesa de esgrima Laura Flessel, quien compitió hasta los ocho meses de embarazo y regresó cuatro meses después del parto, volviendo a ganar medallas olímpicas y mundiales. También la biatleta francesa Marie Dorin Habert, doble campeona del mundo de la especialidad en marzo, seis meses después del nacimiento de su hija.

Por su parte, la holandesa Fanny Blankers-Koen, reconocida como una de las mejores atletas del siglo XX, destacó por sus logros deportivos. El más glorioso, las cuatro medallas de oro que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948.

Pero hay otro aspecto que llamó de forma considerable la atención de esta atleta holandesa en esa época: esta hazaña la alcanzó una vez superados los 30 años de edad y cuando ya era madre de dos hijos. No en vano, uno de los nombres por el que se le conocía era el de “mamá voladora”.
Blankers-Koen no fue la primera ni tampoco la última mujer que ha demostrado que ser madre y deportista de élite es más que compatible.

Otros casos son el de la fondista chilena Érika Olivera, de 37 años y madre de cinco hijos; la nadadora estadounidense Dana Torres, que obtuvo tres medallas olímpicas en Beijing 2008 apenas dos años después de ser madre por primera vez; o Kristie Moore, deportista canadiense que logró la plata en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010, cuando se encontraba en su quinto mes de embarazo.

Pero tomar la decisión de ser madres, no es algo sencillo. Para muchas atletas, el momento óptimo para buscar un embarazo si quieren recuperarse en el corto periodo entre unos Juegos Olímpicos y otros, es justo el año después de la justa veraniega.

Al contrario que Paola Espinosa, quien fuera también su pareja en los clavados, Laura Sánchez, no tuvo la misma suerte. A principios del 2015, Sánchez anunció que estaba esperando un hijo junto a su esposo y entrenador Francisco Rueda.

Al dar a luz en octubre, la atleta no tuvo tiempo para regresar y estar en forma para el selectivo que daba los lugares a los Juegos Olímpicos de Río 2016, por lo que quedó fuera del equipo y pocas semanas después anunció su retiro de las competencias.

Laura Sánchez. Foto: Redes Sociales

México, con poco apoyo para atletas embarazadas

Aunque México es uno de los países que cuenta con un fideicomiso para apoyar a sus atletas de alto rendimiento, lo cierto es que cuando una deportista se embaraza, el apoyo que encuentra en los organismos federales es escaso.

Por ejemplo, cuando Laura Sánchez quedó embarazada, Othón Díaz, quien en ese entonces fungía como director de Calidad para el Deporte de la Conade, aseguró a la revista Proceso que “el reglamento de CIMA les permite permanecer con la beca (a las atletas embarazadas) porque debemos respetar los derechos humanos y de la mujer”.

“A la atleta que está embarazada se le da un tiempo perentorio una vez que haya dado a luz para volver a entrenar y dar resultados. El tiempo lo establecen la Conade y la Federación (en este caso la de natación) para que obtenga un resultado deportivo satisfactorio. Si no lo cumple, entonces se le da de baja del fideicomiso”, aseguró Díaz.

De acuerdo con el entonces funcionario, el seguro de gastos médicos con el que contaba entonces la atleta, le cubriría incluso, todos los gastos del parto.

Pero tras dar a luz, las atletas prácticamente deben contar con sus propios recursos para mantener a sus bebés, lo que hace complicado que regresen sin distracciones al alto rendimiento.

Aunque, en el caso de Paola y Laura, ambas son medallistas olímpicas por lo cual reciben una beca vitalicia por parte del gobierno federal.

En España, por ejemplo, a partir del 2014, las atletas son apoyadas tras ser madres. Y es que en ese año, el Consejo Superior de Deportes (CSD) convocó las primeras ayudas para madres deportistas de alto nivel.

“Recibimos seis solicitudes y entregamos a cada una de ellas 3,000 euros (unos 66,000 pesos)”, según explicaba Susana Pérez Amor, subdirectora general del Programa Mujer y Deporte del CSD al diario El País.

Del mismo modo, el CSD otorgó otros 8,600 euros  (191,000 pesos) para el cuidado de hijos. En el 2015 las solicitudes se duplicaron (de 6 a 13): 37,530 euros por nacimientos y 20,000 euros por guarderías. “Cada madre recibió 2,502 euros (55,000 pesos) como máximo por nacimiento porque, pese a duplicar el presupuesto, hubo más de los que habíamos previsto”, explicó Amor.
Sin embargo, sólo las deportistas de alto nivel, quienes son medallistas, pueden acceder a este tipo de ayudas. Pero las atletas pueden solicitar cuidador o guardería para poder dedicarse con más comodidad a sus entrenamientos.

La idea del CSD es que estas ayudas, promuevan que las deportistas que han tenido éxito no se retiren, aunque también están pensando en ampliar el apoyo a aquellas mujeres que están en el proceso de convertirse en medallistas.

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