“EL DEPORTE ES UN DRAMA”, BITCH BOXER

Por Olga Trujillo

Chloe es una chica de 21 años que nació en un barrio bravo de Inglaterra. Estrena apenas su edad y la práctica del boxeo es la única fuga que su cuerpo utiliza para aquietar sus pensamientos, apagar su miedo al abandono y encender una lucha constante contra ella misma y el reto de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos que se celebran en su país donde, por primera ocasión, aceptarán mujeres. Es una Bitch Boxer.

El personaje que se metió en ella se llama Ana Lucía Robleda, la actriz de 26 años que desea llevar su obra a los rincones del país. Nació aquí, en México, pero se mudó con su familia a Arabia Saudita a la edad de seis. Luego vivió en Singapur a los nueve años y de ahí se fue a Inglaterra a estudiar actuación y cine. Sus papás partieron a Qatar y su hermana habita en Australia.

“He vivido en todos lados”, dice Ana en un español que, confiesa a Diosas Olímpicas, aún le da batalla con las erres.

Rebasa el metro setenta de estatura, da clases de spinning y antes practicaba yoga, sin embargo, desde que se decidió a comprar los derechos del monólogo de la Bitch Boxer -que vio en Londres y es de Charlotte Josephine, se dedicó a buscar quién le enseñara a boxear. Milion Dólar Baby, fue una película obligada por su director Roberto Cavazos. Conocer a las mejores 15 boxeadoras de México, también. Asistió a clases de boxercise, “pero nadie me decía si tiraba bien o no”, así que un día mientras caminaba por el Parque México vio a un hombre y una mujer entrenando boxeo, esperó y en un descanso se acercó a preguntar. Desde entonces el “Chapitas” se volvió su entrenador y va con él dos o tres veces a la semana.

“Yo dije: ‘no me voy a subir al escenario hasta que me sienta cien por ciento cómoda’, que si viene un boxeador o boxeadora a verme diga, ‘ok, tal vez no es boxeadora profesional, pero le creo’”.

Desde muy pequeña le ha encantado actuar, hacer reír a la gente, “pregúntale a mi mamá, tenemos mil y un videos de mí haciendo payasadas”, dice.

Una vez que pudo superar el reto del idioma porque “hace dos años hablaba super pocha”, Ana ha trabajado mucho en su papel. Tradujo la obra junto con su director y le pusieron toques mexicanos “intentamos sacar ese acento de barrio”.

A sus presentaciones de los lunes 8:45 en el Foro Shakespeare, han asistido boxeadoras como La Barby Juárez y La Loba Zulina Muñoz.

Foto: Olga Trujillo

Foto: Olga Trujillo

 

DIOSAS OLÍMPICAS (DIOSAS): ¿ANTES DE PRESENTAR LA OBRA PUDISTE CONOCER A BOXEADORAS MEXICANAS?

ANA LUCÍA ROBLEDA (ANA): Sí, sobre todo cuando empecé a conocer el mundo de Chloe.  Pude invitarlas también y les encantó. La Barby incluso llevó a su hijita y sus ojos brillaban de emoción al verme actuar y yo gritando palabrotas (sonríe y se apena). De hecho, estudié a esas top 15 boxeadoras que te comenté, puede ver sus técnicas, su estilo y por supuesto que me inspiré, tomé pedacitos de cada una. Tuve una entrevista con la boxeadora Monserrat Raya y la verdad me sorprendió qué tan tímidas son debajo del ring, en cambio, mi personaje siempre está listo para dar el golpe. Ha sido un mundo completamente diferente al que conocía.

DIOSAS: ¿PUDISTE ENCONTRAR ALGÚN PUNTO DE ENCUENTRO ENTRE CHLOE Y LAS BOXEADORAS MEXICANAS?

ANA: Creo que todas las mujeres en el deporte llegamos a este obstáculo con raíces muy fuertes que hablan de que no pueden hacer el deporte igual que los hombres, especialmente en disciplinas como el boxeo. Chloe por ejemplo tiene mucho apoyo, pero sí existe el conflicto de que es mujer. La gente aún cree que si las mujeres practican boxeo solo lo hacen para bajar de peso o verse bien, minimizan su actuación, son vistas con menos rango. En cambio, cuando en los medios hablan de los boxeadores, profundizan en sus estadísticas y pueden hablar hasta 40 minutos de cómo metió un jab… para una mujer queda en “qué bonitas trenzas tiene”.

A la vez, hay mujeres que se quejan de que las critican cómo se ven o visten y en programas de deportes ellas mismas critican a las otras. Tal vez ese es mi conflicto, no el de Chloe. Sin embargo, tengo entendido que el boxeo femenil está subiendo y me da mucho orgullo que cada vez más más managers quieran representarlas.

DIOSAS: ESTA ENTREVISTA ESTÁ MÁS ENFOCADA A LA CONDICIÓN DE LA MUJER EN EL DEPORTE, ¿QUÉ TE HACE PENSAR ESO COMO ACTRIZ?

ANA: Yo tenía una idea de que la obra iba a abrir una conversación sobre la mujer y el machismo o sobre la mujer siendo exitosa, pero no creí que sería a este grado. Roberto es súper feminista y él sí tenía una idea más grande de darle voz a la desigualdad que existe en el deporte. Sin duda me está gustando mucho y sí en las entrevistas que doy cada vez las respuestas son más enfocadas a lo que significa ser mujer en México. Pocas veces me ha pegado tan fuerte darme cuenta que soy mujer como aquí. Me he peleado con un novio que me dijo ‘no hagas tal trabajo porque te expone como mujer’ y recuerdo que era un papel en el que junto con dos mujeres más debía usar lencería, nada del otro mundo pero él se ponía muy incómodo.

A pesar de que son ellas las que más se identifican con mi papel, los hombres han respondido padrísimo a la obra, se relacionan con ese obstáculo, al final todos tenemos una lucha que tenemos que batallar, sea lo que sea. Nunca pensé que este personaje se volvería tan mío.

DIOSAS: ¿CÓMO LOGRASTE METERTE A TU PERSONAJE?

ANA: Hubo un momento en que Roberto y yo nos dimos cuenta algo no coincidía porque Chloe y yo somos muy distintas. Así que comenzamos a trabajar con elementos: Agua, fuego, tierra, aire. Yo soy aire (romántica) y Chloe es muy tierra, fuego. De ahí salió la voz, cómo se para, cómo se sienta, cómo se mueve. Fue muy interesante. Sin embargo, lo que trabajé más con ella es que tenía que mantener la guardia arriba. Desde que la mamá se va y luego lo que sucede con el papá, empieza el miedo al abandono, el miedo se convierte en enojo y el enojo en ese humor negro muy de los ingleses.

DIOSAS: ¿QUÉ NOS DICES DE ESTA FRASE?: “Ya no estamos peleando para ganar, sino para acabar con la pelea, desesperadas por terminar con esta locura que llamamos deporte”.

ANA: Es muy interesante porque antes de esto ella está pensando “voy a ganar”, ya cuando está arriba del ring dice “esto es una locura” estoy dando jabs sin parar y…” ¡ya!, quiere acabarlo de una vez (ríe). En ese momento reflexiona sobre lo que hace, cuando te duele todo el cuerpo, cuando ya no puedes dar otra patada, otro swing más a la raqueta de tenis, es un momento muy humano, está chida la frase porque le quitas las medallas, el valor que le damos al deporte.

DIOSAS: ¿CUÁL HA SIDO LA RESPUESTA DEL PÚBLICO HASTA EL MOMENTO Y CÓMO HACER UN LLAMADO PARA QUE ASISTAN?

ANA: Me he dado cuenta de que el teatro en México es una plataforma a la que la gente no le da mucha importancia. En este caso la obra es sobre deporte y el deporte es drama, el teatro es magia y es una forma de educar padre, entretenida. Un día puedes ver una obra y algo se queda en una conversación contigo mismo y piensas “tal vez tengo que cambiar esto o aquello” hay una introspección. Eso es algo que quiero mover con esta obra y creo eso está pasando, pasito a pasito, pero lo estoy logrando.

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